Y ahí estábamos él y yo, despidiéndonos del grupo, y de mi tío, el cual mandaba recuerdos a mis padres.
Tres dias en Madrid, y con Damiano. No sé si me alegraba mucho que Damiano conociese a mis padres ya, porque sabía cómo eran ellos. Una madre sobre protectora, y un padre un poco raro.
Mi madre se había puesto como una loca cuando le confirme que íbamos a Madrid, no paraba de decir que quería conocer a Damiano ya, que quería verme a mi, demasiadas cosas que procesar en dos minutos de llamada.
Noté a Damiano un poco nervioso, y era demasiado normal que estuviese así.
Victoria me separó del grupo un momento antes de embarcar, tenia algo entre manos.
— Solo porque no quiero ser tía aún, te voy a dar esto.
Cuando vi que sacó una caja de preservativos, la cogí y la escondí de golpe. Ella me miró mal.
— ¿Que? Damiano me dijo que se os habían acabado. — Rió.
— Pero que no es plan de dármelo en pleno aeropuerto Vic, ¿no ves toda la gente que hay?
Ella miró alrededor y luego algo los hombros, diciendo así que le daba igual. Yo solo pude reír un poco y fulminarla con la mirada.
Acababa de sonar por megafonía que nuestro vuelo, iba a salir en nada, así que me despedí mejor de todos, y agarré a Damiano del brazo para que espabilase.
[...]
Damiano se pasó casi todo el vuelo, por no decir todo, durmiendo. Llegue a la conclusión de que tenía el sueño demasiado profundo.
Aún dormido, no soltaba mi mano, y eso me tranquilizaba, porque mi miedo a los aviones estaba presente.
Intenté ponerme a dibujar, o ver una película, pero lo único que conseguí, fue ver una película. Ni siquiera sabía cómo se llamaba la que había puesto, solo sé que me gustó mucho.
En el momento del aterrizaje, casi me da un ataque de ansiedad, odiaba esto. Damiano ni se inmutó porque seguía durmiendo.
Cuando finalmente estuvimos en tierra firme, tuve que despertarlo.
Salimos de ahí, y el sol me dio en la cara, el notó mi palidez. Me había quedado pálida por el aterrizaje.
Recogimos las maletas como pudimos, y me sentó en una silla del aeropuerto de Madrid, me dijo que quería que antes de salir de aquí, volviese a mi color normal.
Me tome un buen rato para recuperarme. Durante ese tiempo un par de fans, se encontraron con Damiano, y le pidieron fotos. El aunque estuviese haciendo eso, sabía que no me estaba descuidando.
Cuando vimos que estuve mejor, empezamos a dirigirnos a la salida. Mis padres habían tenido la gracia de venir a buscarnos, y creo que ahora, estaba yo más nerviosa que Damiano.
Cuando estuvimos en la salida, visualicé el Porsche Panamera negro de mis padres. Segundos después vi a mi padre y a mi madre al lado.
— ¿Esos son tus padres?
— Efectivamente, esos son.
Vi como mi madre me localizaba con la mirada , y me saludaba. Esto iba a parecer un circo en tres segundos.
— Dale tres segundos a mi madre para que venga corriendo y me abrace.
Conté esos tres segundos, y efectivamente mi madre vino corriendo a abrazarme y me besuqueó toda la cara. Veía de reojo a Damiano aguantarse la risa.
— ¡Que guapa estás cariño! — Me volvió a abrazar. — Como se nota que estar con un italiano te sienta bien.
Abrí los ojos como platos, y esta vez Damiano si que se rio de verdad.
— ¡Mamá! ¡Por dios! Córtate un poco.
Mi madre rio ante eso, y luego dirigió la mirada a Damiano. Lo escaneó de arriba a abajo, lo había puesto nervioso, sin duda.
— Ay, Damiano, eres más guapo en persona.
Me pegue con la mano en la frente, esta mujer es de lo que no hay.
— Soy Rosa, la madre de Sofía. Encantada de conocerte.
Ella le extendió la mano, y Damiano lo intentó hasta que pudo, estaba muy nervioso. Mi madre rio ante eso.
— No estes nervioso cariño, no te vamos a comer, somos muy buena gente.
Sentimos a alguien carraspear detrás de mi madre, y ahí estaba mi padre.
Me tire encima de él a abrazarlo. Lo había echado mucho de menos. Me beso la frente y después me soltó.
Dirigió su mirada hacia Damiano, y fue a saludarlo. lo apartó un poco de nosotras y empezó a hablar con el. Después, chocaron la mano como si se conociesen de toda la vida. No sé que habían hablado, pero sé que se habían caído genial.
Mi madre agarró a mi padre y la maleta de Damiano y la mía también. Literalmente nos dejaron atrás.
— Se que no viene a nada esto, pero menudo cochazo. — Susurró.
Yo asentí y reí.
— Mi mente sucia había de visualizar muchas, pero muchas cosas en ese coche. Que pena que no sea nuestro.
— ¿Que cosas, Damià? — Pregunte pícaramente.
El suspiró.
— Me he imaginado a nosotros dos en la parte de atrás del coche. Yo sentado, y tú, botando de arriba a abajo encima mío.
Me puse colorada ante eso, y más que nunca quise hacer lo que había dicho.
Quizás, podría pedirles el coche a mis padres, y sin que ellos se enteraran, cumplirle la fantasía.
Salí de mi trance cuando vi que estábamos al lado del coche. Abrimos la puerta y nos sentamos detrás. No pudimos evitar mirarnos porque nos habíamos acordado de lo que el había dicho segundos antes.
El trayecto a casa fue bastante largo, pero Madrid, seguía igual de bonito que cuando me fui. Había echado de menos pisar tierras españolas. Había echado de menos en general mi vida anterior, aunque la que tenía ahora, también me gustaba.
Mis padres pararon y nos dejaron en casa. Antes tenían que ir a ver un par de cosas, así que nos tuvimos que espabilar con las maletas.
Damiano se quedó pasmado al ver la gran casa que tenían mis padres. Se la habían ganado limpiamente, así que a mi no me extrañaba nada de nada vivir aquí.
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L'inciampo dell'amore // Damiano David
FanfictionMadrileña y artista. Esa es Sofía. Una joven de apenas veinte años que ha decidido mudarse a Roma para perseguir su sueño de ser artista. Nada más llegar a Roma, decide salir a descubrir sus calles, pero en un despiste choca con un elegante chico, e...