–Derrick – Anne me sacudía los hombros para que despertara, pero no podía – Derrick, cariño – insistió, dándome pequeños golpes en mis mejillas.
–¡NO! – grité tan fuerte que me dolió la garganta, Anne se sobresaltó y me miré con cara de pánico.
–¿Qué te pasó? ¿Tuviste una pesadilla? – me preguntó, y yo asentí –. Tranquilo, no pasa nada, aquí estoy, contigo – me abrazó y no dudé en devolverle el abrazo.
–Fue muy horrible, aunque no lo entendí muy bien... pero me dolió.
–No pasa nada, solo fue una pesadilla. No hay de qué preocuparse.
<< Eso espero >>.
–Tienes razón. Mejor hablemos de otra cosa, ¿Qué estabas haciendo?
–Estaba dándole de comer a Princesa, porque tú no lo has hecho – me miró con mala cara –. Que mal padre eres, de verdad, ¿Así quieres tener diez hijos conmigo?
–¿Diez? – la miré, estupefacto –. ¿Yo en qué momento dije que quería diez hijos?
–¿No quieres tener hijos?
–Claro que quiero, pero no diez. Son muchos.
–Y entonces, ¿Cuántos quieres tener?
–Uno.
–¡¿Uno?! – asentí – ¿Cómo que uno? Yo quiero tener diez hijos – me miró como si fuera una niña pequeña que está pidiendo un cachorro a sus padres para navidad.
–Cariño… no podemos tener tantos hijos.
–¿Por qué no? A ver… dame una buena razón.
–Bueno, pues… – no sabía que decir – Porque vas a engordar.
–Eso no me importa, Derrick. Yo quiero tener diez hijos.
–Son muchos, no vamos a caber aquí.
–Obviamente no vamos a caber en tu departamento de soltero – puso los ojos en blanco –. Tenemos que comprar una casa cuando nos casemos, Cielito.
–¿Cielito? – la miré con el ceño fruncido – ¿Estás intentando chantajearme?
–¿Está funcionando?
–Un poco, pero todavía falta.
–¿Y cómo puedo chantajearte completamente?
–No lo sé, tal vez… si me dieras un besito – me sonrió y me dió un beso corto en los labios.
–¿Ya?
–Casi, pero no estoy seguro aún, ¿Qué tal si me das otro? – me dió otro beso.
–¿Ahora sí?
–Ahora que lo pienso, son diez hijos, ¿No? – asintió –. Entonces deberías de darme diez besos.
–Ocho, porque ya te di dos besos.
–Que tramposa.
Negó con la cabeza.
–Soy justa – me dijo y me dió un beso un poco largo –. Listo.
–Faltan siete más.
–Claro que no – la miré confundido –. Te di un beso de ocho segundos, cada segundo cuenta como un beso, así que ya no faltan más.
–Que lista… pero aún no me convences.
–¡No seas tonto!
–¿Yo soy un tonto? Tu eres la que quiere tener diez hijos.
ESTÁS LEYENDO
Un Psiquiatra Virgen
Teen Fiction¿Alguna vez has conocido a un hombre que siga siendo virgen a sus veintiocho años?... ¿No? Bueno, permíteme presentarte a Derrick Blanc. Él es el médico psiquiatra más reconocido en Francia. No sólo por su ética y profesionalismo, sino por su simpat...
