07 - Segunda parte

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Amélie Volkov

Derrick...

¿Por qué me gustas tanto si te acabo de conocer?

¿Por qué quieres casarte conmigo?

¿Solo quieres ayudarme o... sientes algo por mí?

Supongo que nunca lo sabré.

Alguien toca la puerta de mi cuarto y me levanto a abrirla.

--Padre, ¿Qué pasa? -- le pregunto, al verle los ojos. Están rojos e hinchados, como si hubiera llorado mucho.

--Tu hermana...

--¿Qué? ¿Qué le pasó? -- me imaginé lo peor -- ¡Papá! ¿Qué pasó?

--Murió, Amélie. Tu hermana está muerta.

--Pero... -- lo abracé -- ¿Cuándo?

--Hace una hora. No pude venir antes porque... apenas podía asimilar la noticia. Perdón por avisarte ahora.

--No importa, papi. Entiendo. No te preocupes.

--¿Puedes hacerte cargo del traslado de tu hermana? Quiero enterrarla aquí, en su país, junto a nosotros. Yo no puedo... yo...

--No te preocupes, yo me hago cargo. Tienes que descansar. Acuéstate en mi cama --lo guie hacia la cama, el se acostó y yo lo cubrí con la sábana --. Descansa, Papá.

--¿A dónde vas?

--Voy a arreglar todo para irme a Francia. Tengo que ir por Isabelle.

--Si... es cierto. Ve por ella hoy mismo si es necesario.

--Eso haré. Adiós, papá.

--Adiós, hija. Te deseo suerte. Te quiero.

--Yo también te quiero.

Agarré mi cartera, mi celular y tomé un taxi al aeropuerto. Compré mi boleto hacia el primer vuelo que saliera a Francia, que es a las doce de la madrugada y apenas son las ocho y treinta minutos.

Tengo un poco de sueño así que coloco la alarma en mi celular para que suene a las once y cincuenta y me acuesto a dormir en las sillas de aeropuerto.

...

--Amélie -- alguien susurró mi nombre --. Amélie, despierta, ya casi es hora de irnos-- abro los ojos lentamente para observar a la persona frente a mí.

--¿Derrick?

--Hola -- me sonríe.

--¿Qué haces aquí? -- me incorporo hasta quedar sentada. Derrick se levanta y se sienta a mi lado.

--Tu padre me llamó y me dijo lo que pasó, lo lamento mucho.

--Y... ¿Qué haces aquí? --repetí la pregunta.

--Tu padre me pidió que te acompañara, ya que él se sentía muy mal y no pudo hacerlo.

--¿Me vas a acompañar a Francia?

--Sí, ya compré el boleto. Era el último que quedaba.

--¿Estás seguro?

--Completamente.

La alarma de mi celular sonó y casi de inmediato anunciaron nuestro vuelo.

--¿Quieres entrar de una vez?

--Si, vamos.

Entramos al avión y, por obra del destino, nos tocó sentarnos juntos.

--Estamos destinados a estar juntos -- bromeo.

--Pensaba decir lo mismo, pero no quería sonar intenso.

Tan lindo.

--Gracias por estar aquí.

--No hay nada que agradecer, Jolie.

--¿Por qué me dices Jolie?

--Porque Jolie significa linda y eres linda, Jolie.

Y ahí voy yo con mi modo tomate.

--Gracias.

--De nada, Jolie.

El avión despegó y no sé por qué, pero me agarré del brazo de Derrick.

Y no me mal-interpreten, pero que fuerte.

Concéntrate, Amélie.

Él solo sonrió mientras miraba por la ventana de su asiento. Aunque es obvio que hizo eso solo para no mirarme porque afuera no se ve absolutamente nada.

Cinco minutos más tarde me quedé dormida con mi cabeza en el hombro de Derrick.

...

--Jolie, despierta. Ya aterrizamos.

--¿Tan rápido? -- pregunté al abrir mis ojos.

--¿Rápido? Son las seis de la mañana.

--Siento que no dormí nada. Estoy muy cansada.

--Tenemos que bajar, ya casi se vacía el avión.

Miré a mi alrededor, y si, éramos casi los últimos. Había dos personas que... si, ya salieron. Nos levantamos y bajamos del avión. Yo seguía sin soltar el hermoso brazo de Derrick, pero esta vez, porque siento que me voy a caer del sueño.

Salimos del aeropuerto y Derrick me abrió la puerta de atrás de un auto, me subí y él se sentó a mi lado.

--Lindas ojeras -- me dice el hombre que al parecer va a conducir. La chica a su lado le golpea el brazo.

--Déjala.

--Amélie, te presento a Adrien, mi estúpido mejor amigo -- señala al chico en el asiento del piloto, él solo asiente con una sonrisa --. Y ella es su novia, Katherine -- señala a la chica en el asiento del copiloto.

--Un placer conocerte, Amélie -- ella extiende su mano y la tomo.

--Igualmente.

--¿A dónde vamos? -- pregunta Adrien.

Derrick me mira esperando a que responda.

--A la casa de mi hermana -- le di la dirección a Adrien y empezó a conducir.

Cuando llegamos, Derrick se bajó primero y dejó la puerta abierta para mí, me bajé y él se quedó hablando con su amigo.

Abrí la puerta de la casa con la llave que me había dado mi hermana y entré, dejando la puerta abierta para que Derrick entrara.

Subí a la habitación de Isabelle y se encontraba durmiendo en su cama con sus sábanas de cenicienta cubriéndole el cuerpo. Me acerqué y la desperté.

--¡Tía! -- exclamó con alegría y me abrazó --. Te extrañé mucho.

--Yo también te extrañé -- los ojos se me humedecieron al darme cuenta que no está enterada de lo que pasó, y que tengo que decírselo.

--¿Te vas a quedar? -- me preguntó entusiasmada.

--No, no voy a quedarme. Tenemos que irnos a Rusia, Isabelle.

--Yo no me quiero ir. Mère y yo la pasamos muy bien aquí.

--Cielo... tenemos que hablar -- en ese momento, algo captó la atención de Isabelle. Me giré a ver de qué se trataba y lo que pasó me dejó sin palabras.

Definitivamente estamos destinados a estar juntos.

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora