Derrick Blanc
Lo menos que imaginé que podría pasar, pasó.
Volví a ver a la chica linda del avión.
La verdad, no me lo esperaba, pero me dió gusto verla.
Al salir del psiquiátrico, me fui al hotel donde estoy hospedado mientras me entregan mi departamento. Abro la puerta de mi cuarto y me lanzo boca arriba en la cama.
Si no estuviera reciente lo de Anne, pensaría en Amélie de forma romántica, pero quiero esperar un tiempo. Necesito aclarar mis ideas en cuanto a todo lo que pasó.
El Dr. Volkov es un gran hombre y creo que le agradé. Me entregó una tarjeta de presentación de Amélie, en donde se encontraba su número telefónico. Me dijo que cualquier duda, me comunicara con ella.
Así que, eso es lo que voy a hacer.
Saco el celular de mi bolsillo, guardo el número en mis contactos y le envío un mensaje.
Yo: Hola, extraña.
Una forma muy rara de iniciar una conversación.
Amélie: Hola, extraño.
Yo: Soy Derrick.
Amélie: Oh, hola 😊. ¿Cómo me encontraste?
Yo: Tu padre me dió tu número.
Amélie: Me lo imaginaba. ¿Necesitas algo?
Yo: ¿Vas a estar ocupada más tarde?
Amélie: No, ¿Por qué?
Yo: Quería invitarte a salir.
Un minuto de silencio.
Amélie: ¿A dónde?
Yo: No lo sé, a donde tú quieras.
Amélie: En las tardes siempre salgo a correr, ¿Quieres venir conmigo?
Yo: ¡Claro! Me encantaría.
Amélie: Excelente, nos vemos a las cuatro en el parque frente al psiquiátrico.
Yo: Está bien. Nos vemos más tarde 😊.
Amélie: 😉.
Esto no es una cita, solo quiero conocerla más, ¿Ok?
Mi corazón no puede evitar sentirse emocionado, pero no quiero usar a Amélie. No quiero hacerla sentir así.
A pesar de lo que pasó con Anne, decidí manejar mis sentimientos con madurez. No puedo detenerme a llorar por alguien que simplemente no vale la pena. ¿Me dolió? Si, y mucho, pero la que falló fue ella, no yo.
Mi celular suena anunciando una videollamada y contesto, es Adrien.
--¡Holaaaaaa!
--Hola.
--¿Por qué traes esa cara?
--Estaba pensando en cosas.
--Uh, pensar en cosas no es bueno, Derrick.
--Lo sé, pero necesito hacerlo... conocí a alguien.
--¡NO TE CREO! ¿Ya tan rápido?
--Algo así, la conocí ayer en el avión y resultó ser la hija menor de mi jefe.
--Oooh, eso no es bueno. He visto muchas películas así que terminan mal.
--Más tarde voy a salir con ella.
--Si que eres rápido, amigo mío.
--Solo quiero conocerla.
--Oye... adivina con quien estoy.
--No lo sé, ¿Con quién?
Gira la cámara y me muestra a mi pequeña pitbull.
--¡Princesa! -- la llamo y ella comienza a mover su cola felizmente mientras busca el origen de la voz --. ¿Pudiste rescatarla? --le pregunto a Adrien.
--Si. Anne me la entregó sin problema.
--¿Ella estaba en mi departamento?
--Si, pero iba de salida, estaba terminando de llevarse sus cosas. También, me entregó la llave que le diste.
--¿No te dijo nada más?
--Si... ella...
--¿Qué?
--Abortó el bebé que estaba esperando. Dijo que ser madre soltera no estaba en sus planes.
--Ella está muy mal, no debió haber hecho eso. Independientemente de que yo esté con ella, no tuvo que haberlo hecho. Así después lo diera en adopción.
--Lo sé, pero... ya recibirá lo que se merece.
--¿Y cómo vas con Katherine?
--Muy bien, estoy esperando un poco más para pedirle que se venga a vivir conmigo.
--Me alegra que te esté hiendo bien con ella. Al menos ya has madurado en ese aspecto.
--Si... opino lo mismo.
--Bueno, imbécil, te tengo que colgar. Necesito arreglarme para mi (no) cita.
--Adiós, idiota. Te deseo suerte.
--Gracias. Cuida a mi princesa, por favor.
--No tienes que pedirlo.
--Lo sé. Adiós. Te llamo luego.
Colgué la videollamada y comencé a buscar en las maletas mi ropa deportiva.
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Un Psiquiatra Virgen
Jugendliteratur¿Alguna vez has conocido a un hombre que siga siendo virgen a sus veintiocho años?... ¿No? Bueno, permíteme presentarte a Derrick Blanc. Él es el médico psiquiatra más reconocido en Francia. No sólo por su ética y profesionalismo, sino por su simpat...
