-¿Qué vas a hacer? -me preguntó Anne.
Le había contado sobre la propuesta del Sr. Gavin. Estábamos en mi oficina, aun no me he ido porque tengo que hablar con Louis.
-No lo sé.
-Es una buena oportunidad. Vas a trabajar en un psiquiátrico, y vas a poder ayudar a más personas.
-En realidad, el psiquiátrico es para menores de edad, así que solo voy a tratar con niños y adolescentes.
-Bueno, entonces no sé. Puedes tomar la decisión que quieras, pero piénsalo bien.
-No quiero dejarte, Anne.
-No me vas a dejar, Derrick.
-Me dijiste que no querías irte de Francia. Si acepto la propuesta, no te vas a ir conmigo y no nos vamos a poder ver mucho. Eso sería como dejarte, y no quiero hacerlo.
-Piénsalo con calma. Estaré bien con cualquier decisión que tomes.
-Está bien. Voy a ver a Louis.
Me levanté, y caminé al área de cuidados psiquiátricos. Saludé a los guardias, y me fui a la habitación de Louis.
-Hola, Louis.
-Hola.
-¿Cómo sigues?
-No lo sé.
-¿Cómo que no lo sabes?
-Es que no siento nada. No hay dolor... no hay felicidad... no hay nada.
-Tranquilo, es una etapa de la depresión, de hecho, te habías tardado mucho en llegar ahí.
-¿Y qué tengo que hacer ahora?
-Esperar a que pase, Louis. Tienes que estar preparado para lo que venga después de esta etapa.
-Bueno... eso trataré. A pesar de que no siento nada... me siento bien, porque es como un pequeño descanso del profundo mar de dolor, ¿Sabes? Es bueno no sentir nada.
-Es bueno no sentir nada, pero es todavía mejor cuando el dolor se convierte en felicidad, Louis. Muy pronto, vas a estar completamente bien, y vas a agradecer haber sobrevivido a los intentos de suicidio. ¿Cómo vas con eso? ¿Ha habido algún pensamiento suicida?
-Si... no le voy a mentir. Pero son solo eso; pensamientos. No hay ganas de volver a repetirlo.
-Qué bueno. Recuerda reemplazar los pensamientos suicidas por pensamientos de vida, quiero que pienses en lo que quieres hacer cuando salgas de esto, no lo sé, como por ejemplo; estudiar o trabajar en algo que te guste, viajar y conocer lugares nuevos, y sobre todo... quiero que pienses en la felicidad... en tu felicidad, las cosas que te hacen feliz, en tus pasatiempos favoritos, quiero que hagas eso, y en menos de lo que te imagines, vas a estar bien, vas a ser el de antes, vas a poder ser feliz sin que haya rastro de la depresión.
-Gracias, doctor.
-¿Podemos hablar de tu intervención en la terapia de grupo?
-Si.
-¿Cómo te sentiste? La verdad es que me sorprendí mucho cuando te levantaste para hablar de primero.
-Me sentí muy bien. No lo sé... estar con personas que tienen depresión, me hizo sentir en... confianza. El poder saber que vas a hablar de lo que te pasa y que no se van a burlar de ti o te van a juzgar es... simplemente lo mejor que me pudo haber pasado.
-Me alegra mucho que te hayas sentido bien y en confianza, esa era la idea, por eso quise llevarte ahí. Eres muy fuerte, Louis, lo digo en serio. Me siento orgulloso de ti.
-Gracias.
-¿Qué te pareció la historia de Emma?
-Eh... guao, la verdad es que no me lo esperaba. Ella... es muy bonita, y se ve tan normal, de hecho antes de que comenzara la terapia, ella me había dicho su nombre y hablamos unos minutos... se veía feliz. No me esperaba que se hubiera autolesionado.
-Precisamente esas personas son las más vulnerables. Suelen llevar una máscara de felicidad cuando en realidad, están retorciéndose de dolor por dentro, por eso ella recurrió a la autolesión; necesitaba exteriorizar el dolor emocional para poder respirar un día más.
-Si, y lo de que su familia se burlaba de ella, fue lo peor. Es muy horrible que las personas más cercanas a ti, sean las que hayan colaborado para llegar a la depresión y a la autolesión.
-Sin contar la baja autoestima. Es un tema que evitó, pero se notaba que sigue sin superar todo por completo.
-Ella es muy fuerte, y la verdad es que la admiro. Su historia me animó un poco más.
-Ella va a venir mañana para comenzar una terapia conmigo.
-Qué bueno, estoy seguro de que con su ayuda ella va a poder salir adelante más rápido.
-Opino lo mismo. Bueno... ya me tengo que ir.
-Doctor, ¿Me puede hacer un favor?
-Claro, dime.
Se levanta y busca algo en su escritorio.
-¿Le puede entregar esto a Emma, por favor? -me extiende un sobre de color rosa.
-¿Qué es esto?
-Una... carta -me dice, y yo le sonrió ampliamente -. Es... solo désela.
-¿No la puedo leer? -bromeo.
-¡No! Por favor, no lo haga.
-Está bien, no lo haré. Aunque la curiosidad me mate.
-Gracias.
-Buenas noches, Louis. Descansa.
-Buenas noches, doctor.
Sali del área de cuidados psiquiátricos y me fui a mi oficina. Anne estaba sentada en la silla de mi escritorio leyendo un libro.
-Hola -hablé para hacer notar mi presencia.
-¿Cómo te fue?
-Muy bien, ¿Ya nos vamos?
-No, déjame terminar este capítulo.
-Llévate el libro y lo terminas luego.
-Ya va. Esta muy interesante.
-Anne...
-Shhh, no me interrumpas o me voy a tardar más.
Me acerqué a ella, la tomé por la cintura para levantarla y colocarla en mi hombro como un saco de papas. Comencé a caminar hacia el estacionamiento.
-Estoy muy cansado, Anne. Ya me quiero ir.
-Como quieras.
La senté en el asiento del copiloto y luego me subí al auto para empezar a conducir.
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Un Psiquiatra Virgen
Ficção Adolescente¿Alguna vez has conocido a un hombre que siga siendo virgen a sus veintiocho años?... ¿No? Bueno, permíteme presentarte a Derrick Blanc. Él es el médico psiquiatra más reconocido en Francia. No sólo por su ética y profesionalismo, sino por su simpat...
