35 - Segunda parte

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Kira Gólubev

Despierto, y lo primero que veo es el techo de color blanco.

¿En dónde estoy?

Parpadeo varias veces para aclarar mi visión y giro mi cabeza a la izquierda, encontrándome con un chico dormido en una silla.

¿Quién será?

Observo a mi alrededor y todo me indica que estoy en la habitación de un hospital.

Me quito todos los cables y agujas que tengo en mi cuerpo y me incorporo lentamente, apoyando mis manos sobre la camilla para observar mejor al chico dormido.

Es lindo.

Me bajo de la camilla y lo admiro mejor.

Tiene el cabello lacio; de color negro azabache, las pestañas muy largas, ojeras muy marcadas, una nariz perfecta y los labios rosa pálido; que lucen húmedos. Es delgado y parece ser muy alto.

Camino hacía una puerta que está al lado derecho del chico y la abro.

Es el baño.

Entro y cierro la puerta.

Me dirijo al espejo que está sobre el lavamanos y miro mi reflejo.

Tengo la cabeza vendada. Toco mi frente y un dolor de cabeza espantoso me invade. Me apoyo con una mano del lavamanos hasta que el dolor se va.

¿Qué me pasó?

Mi rostro parece pisoteado por una manada de toros. Está lleno de moretones. Mis ojos azules son lo único que logro distinguir perfectamente; siempre me parecieron tristes y decaídos. Estoy muy delgada; más de lo normal y lo necesario. Mi cabello no se logra ver mucho por la venda; pero sigue largo.

Salgo del baño y me vuelvo a acostar en la camilla.

––Kira –– escucho decir y veo al chico moverse. Inmediatamente, cierro mis ojos.

No sé en donde está, pero siento su presencia muy cerca de mí.

El chico acaricia el poco cabello que está visible, besa mi mejilla y susurra en mi oído:

––Quiero tenerte siempre conmigo, preciosa.

¿Preciosa? ¿Acaso no me ha visto lo horrible que estoy?

––Te amo, Kira. –– apoya su oído en el área de mi corazón ––. ¿Recuerdas cuando te pedí que fueras mi novia? Estaba muy nervioso, no dejaba de tartamudear; pero finalmente me armé de valor y fui capaz de expresarte lo que sentía por ti. Quiero que sepas, que lo que te dije ese día no va a cambiar… nunca. Nunca voy a dejar de amarte. Nunca voy a estar con alguien que no seas tú.

¿Fuimos novios?

––Recuerdo… –– sigue –– que lloraste la primera vez que te regalé flores. Estabas tan emocionada, me dijiste que era la primera vez que alguien lo hacía. Siempre me encantó ser el primero en todo, lastima que no pude ser el primer hombre que tocara tu cuerpo.

¿No? Entonces, ¿A quién?

Mi corazón comenzó a latir con fuerza, el chico se separó inmediatamente y yo abrí los ojos y lo miré.

––¿Quién fue? –– le pregunto.

––Kira –– sus ojos se llenaron de lágrimas ––. Despertaste.

––¿Quién fue?

––¿Estás bien? ¿Necesitas algo? –– pregunta apresuradamente ––. ¿Quieres que llame a la enfermera o al Dr. Blanc?

––Quiero que me digas a quién le entregué mi cuerpo –– baja la cabeza ––. Escuché lo que dijiste.

––¿No recuerdas nada?

––¿De qué?

––¿No me recuerdas a mí?

––No, no sé quién eres.

Cierra los ojos, los vuelve a abrir, asiente con su cabeza y camina hacia la puerta.

––Voy a llamar a Derrick –– dice antes de salir.

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora