11 - Segunda parte

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Amélie Volkov

Ya nos encontrábamos nuevamente en Rusia. Derrick me acompañó a mi casa porque Isabelle se quedó dormida y él me ayudó a cargarla mientras yo llevaba a princesa en uno de mis brazos y su maleta en el otro.

--¿No tuviste problemas? -- me pregunta mi padre. Estábamos los tres cenando en el comedor. Isabelle no se ha querido despertar.

--No, me atendieron sin problema.

--Qué bueno, lo menos que necesito ahora son problemas.

--¿Por qué habría problemas?

--Trasladar un cadáver de un país a otro es complicado, para no decir imposible.

--Debería de llegar en la madrugada.

--Si es así, mañana la enterramos junto a tu madre.

--Está bien, padre.

--¿Vas a venir, Derrick? -- le pregunta mi padre.

--No lo sé, creo que no. Es algo familiar, no creo que sea muy prudente de mi parte.

--Yo no tengo ningún problema en que asistas -- le aseguró mi padre.

--Ni yo -- le aseguré.

--Si, hombre. Te has portado muy bien con nosotros y ya te veo como de la familia. Acompáñanos.

--Está bien, Alexey.

Si, olvidé mencionar que mi padre casi golpea a Derrick cuando le dijo Sr. Volkov porque según él, eso lo hace sentir más viejo, así que obligó a Derrick a llamarlo por su nombre.

--Te puedes quedar a dormir, si quieres -- agrega mi padre.

--No, ya han sido muchas molestias.

--No ha sido ninguna molestia. Además, ya es muy tarde.

--Está bien, me quedo.

Esperen ahí, solo hay tres habitaciones en mi casa: Una, la está usando Isabelle; otra, la está usando mi padre, eso quiere decir que Derrick tendría que dormir con...

--¡CONMIGO NO! -- grité.

--¿Estas bien? -- pregunta mi padre con preocupación. Derrick solo me sonríe.

--Si, si estoy bien. No se preocupen.

--Bueno, yo ya me voy a dormir -- informa mi padre --. Buenas noches. Me avisas cuando traigan a tu hermana -- me guiña un ojo y se va.

Viejo sinvergüenza.

¿Cómo me pudo haber hecho eso?

¿Qué clases de padre es?

¿Cómo se atreve a regalar a su hija a cualquiera?

Aunque este cualquiera está bien bonito.

--¿Por qué me miras así? -- me preguntó. No me había dado cuenta que me le quedé viendo fijamente.

--Por nada. Solo... pensaba en algo.

--¿En qué pensabas, Jolie?

--En nada.

--Me dijiste que pensabas en algo.

--Pero ya se me olvidó.

--Eres muy olvidadiza, Jolie.

--Deja de decirme Jolie.

--¿No te gusta? Puedo cambiarlo, si quieres. Tengo mucho apodos en mente.

--¿En serio? ¿Cómo cuál?

--Mañana comenzaré con mis apodos, no te preocupes. Solo te pido que elijas el que más te guste.

--Bien. A ver si están tan buenos...

Como tú

--No creo que estén tan buenos como yo, pero haré el intento.

Sentí mis mejillas arder de la vergüenza al escuchar aquello. Derrick hacia un gran esfuerzo para no reírse.

¿LO DIJE EN VOZ ALTA?

Tengo que prestar más atención a lo que digo.

--Bueno... eh, ¿Ya quieres irte a dormir?

--Si.

--Lamento informarte que nos toca dormir juntos.

--¿Por qué lo lamentas? No vamos a hacer nada.

Precisamente por eso lo lamento.

--Lo sé, es solo que... olvídalo. Ven.

Subimos a mi habitación y Derrick me dijo que necesitaba bañarse porque no lo hacía desde ayer, y no lo culpo, ha estado pendiente de mí y de Isabelle, así que le presté mi baño. Cuando salió, llevaba puesto unos pantalones de pijama negros, una sudadera blanca y el cabello húmedo y desordenado.

¿Cómo puede verse tan perfecto con algo tan simple? Supongo que la perfección se encuentra en las cosas simples.

Fui a mi closet a buscar qué ponerme para dormir.

Mal momento para tener solo pijamas cortas.

Agarré la más larga que tenía, pero recordé que esa me quedaba muy ajustada en la parte de atrás y la devolví a su lugar. Después de tanto buscar, decidí ponerme un vestido rosa con dibujos de aguacates que me llegaba a las rodillas.

No me juzguen. Los aguacates se ven muy lindos en la ropa.

Me hice un par de trenzas en el cabello y salí.

--¿No crees que te arreglaste demasiado para dormir?

--No encontré ninguna pijama larga para dormir así que me puse esto. No me juzgues.

--No te estoy juzgando, para nada. Solo... me parece que no debiste ponerte eso.

--No encontraba nada más.

--¿Y decidiste ponerte un vestido que marca la figura que no te había visto? Excelente idea, Amélie Volkov.

Se supone que no le iba a gustar. A nadie le gusta los aguacates en la ropa.

--No me mires -- me acosté del lado derecho de la cama y me cubrí con mi sábana de aguacates.

--Va a ser muy difícil, te lo aseguro.

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora