32 - Segunda parte

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Amélie Volkov.

––¿Hablar sobre qué?

––Estaba hablando con Adrien, y en un momento me preguntó en donde iba a nacer nuestro hijo.

––¿Cómo?

––O sea, ¿En Francia o aquí en Rusia?

––No lo sé, no lo he pensado y tampoco hemos hablado de eso.

––Pues… creo que es el momento, necesito saber.

––¿Dónde te gustaría que naciera?

––En Francia.

––Bien, entonces será en Francia.

––¿En serio?

––Sí, podemos vivir allá seis u ocho años para que aprenda el idioma y después venirnos a Rusia, o quedarnos allá permanentemente.

––¿De verdad no tienes problema?

––De verdad. No importa su nacionalidad, es nuestro hijo.

Me acerco a ella, la cargo y la siento en la isla.

––No me cansaré de decir que tengo a la esposa más atractiva y comprensiva del mundo.

––Y yo al esposo más atractivo y cursi del mundo.

––Te amo, Amélie.

––Lo sé, me lo repites cada vez que tienes oportunidad. Yo también te amo.

––Me encanta recordártelo, ma reine.

––Y a mí me encanta que me lo recuerdes.

––¿Qué has sabido de la bebé?

––Ya está mejor, sólo hay que esperar un poco más hasta que esté fuera de peligro.

––Me alegra mucho saber eso.

––A partir de hoy comenzaré a tomar reposo, no iré a la clínica a menos que sea estrictamente necesario. No quiero que excederme con el trabajo.

––Yo tampoco quiero que sometas mucho tu cuerpo. No quiero que nada malo te pase. Quiero que me dures muchos años más.

––Y así va a ser, ya lo verás.

––¿Qué más te gustaría hacer en tu cumpleaños? –– le pregunto mientras acaricio su cabello.

––Nada más, así el día ha sido perfecto.

––¿Estás cansado?

––Sí, mucho, la verdad.

––Puedes dormir, si quieres

––¿Segura?

––Sí, duerme tranquilo.

Derrick se acomodó en mi pecho y yo le seguí acariciando su cabello. Poco después, se quedó dormido y yo le seguí.

Al despertar, noté que Derrick no estaba en la habitación. Me incorporé y pasé las manos por mi cabello para acomodarlo.

¿Qué hora es?

Miro la hora en mi celular; son las seis de la tarde.

Me levanto completamente de la cama y voy a la habitación de Isabelle.

No hay nadie.

Reviso completa la habitación y encuentro una nota en la cama:

Tuve una emergencia con mi paciente. No quise despertarte porque pensé que estarías cansada.

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora