Derrick Blanc
--¡¡¡Doctor!!! -- Isabelle gritó, se levantó y corrió hacia mí, yo me agaché para abrazarla, sin poderlo creer.
--Hola, Isabelle -- la tristeza me invadió al saber lo que pasó con su madre.
--¿Qué haces aquí? -- me preguntó al separarse.
--Yo -- miré a Amélie, que estaba con la boca abierta -- vine a acompañar a tu tía.
--¿Se van a quedar a vivir aquí? -- preguntó con ilusión.
--No nos vamos a quedar. Vinimos por ti.
--¿Por mí? ¿Y mi madre? ¿La vamos a dejar sola? -- su semblante cambió a uno lleno de tristeza.
--Isabelle -- Amélie por fin reaccionó y se dirigió hacia nosotros, también se agachó para estar a nuestra altura --. Tu madre... falleció anoche.
--¿Se murió? -- sus ojos se le llenaron de lágrimas.
--Sí, cariño.
--Pero... ¿Por qué?
--Ella estaba enferma -- Isabelle abrazó a su tía y poco después yo me uní al abrazo.
Nunca imaginé que me encontraría en esta situación. Isabelle me recuerda a mi hermana, es muy dulce y no merece sufrir, menos siendo tan pequeña. Por eso, la voy a ayudar en todo lo que le haga falta.
Deshicimos el abrazo y Amélie y yo nos levantamos.
--¿Puedes cuidarla? -- me preguntó Amélie --. Necesito arreglar todo para trasladar el cuerpo de mi hermana.
--No te preocupes, yo la cuido. Vete tranquila.
--Gracias.
Amélie se fue e Isabelle se acostó de nuevo en su cama.
--¿Cómo te sientes? -- le pregunté y me senté a un lado de su cama.
--Mal...
--¿Recuerdas cuando te dije que mi madre murió? -- ella asintió --. Ese fue el segundo peor día de mi vida. Recuerdo haber llorado mucho... Recuerdo no haber tenido ganas de seguir con mi vida porque pensaba que sin ella nada iba a ser igual.
--Y, ¿Qué pasó?
--Me armé de valor y seguí con mi vida. Al principio no fue para nada fácil porque su ausencia era evidente, pero descubrí algo...
--¿Qué cosa? -- me miró atenta.
--Descubrí que ella siempre estaba conmigo. Tal vez no físicamente, pero en mi corazón sigue presente todos los días de mi vida. Además, ella me cuida desde el cielo, aunque yo ya esté grande. Ella es mi motivación diaria. La única mujer que a pesar de todo, siempre me amará.
--¿Crees que mi madre también me esté cuidando?
--Por supuesto que sí. Ella te sigue amando, y siempre va a estar contigo a pesar de que en el futuro tal vez no te acuerdes de ella.
--Gracias -- se incorporó y me abrazó.
--Gracias a ti, por aparecer de nuevo en mi vida.
--¿Tienes hambre?
--Un poco, sí.
--Ven, vamos a cocinar. Yo te enseño -- me tomó de la mano y me arrastró al piso de abajo y luego a la cocina.
--¿Qué vas a hacer? -- le pregunto.
--Ya verás -- buscó algunas cosas en la nevera y otras que estaban guardadas estratégicamente en los gabinetes para que ella alcanzara.
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Un Psiquiatra Virgen
Ficção Adolescente¿Alguna vez has conocido a un hombre que siga siendo virgen a sus veintiocho años?... ¿No? Bueno, permíteme presentarte a Derrick Blanc. Él es el médico psiquiatra más reconocido en Francia. No sólo por su ética y profesionalismo, sino por su simpat...
