Derrick Blanc
--Por un momento pensé que me había equivocado de lugar -- dice Aleska, al entrar a mi oficina.
--Te dije que trabajaba aquí.
--Lo sé, pero... no acostumbro a confiar en los desconocidos.
--Ya no soy tan desconocido -- le señalo la silla en frente de mi escritorio y se sienta --.A ver... cuéntame, ¿Por qué a pesar de todo, decidiste venir?
--Digamos que tenía una chispa de esperanza. No lo sé, algo me decía que usted me había hablado con la verdad y que realmente me podía ayudar.
--Me alegra que eso haya pasado. No solo puedo ayudarte, también quiero hacerlo. A veces, tenemos a nuestra disposición todo para ayudar a una persona, pero simplemente no queremos porque no nos nace o no tenemos ganas de ayudar.
--La sociedad está un poco jodida.
--No usaría esa palabra, pero sí, tienes razón. Más que nada, este mundo necesita personas que estén dispuestos a ayudar en lo que sea, en todo momento.
--¿Usted siempre es así?
--¿Así cómo?
--Bueno, muy... ¿Sociable? O sea, es que usted no parece psiquiatra. Al menos yo pienso que los psiquiatras son personas serias, que se centran en hacer su trabajo. En cambio, usted, es diferente. Le gusta conversar con sus paciente.
--Para ser un buen psiquiatra, tienes que ganarte la confianza de tus pacientes y eso se logra hablando un poco de ti mismo. Después que me gradué en psiquiatría, recuerdo muy bien que mi primer paciente, era un chico bastante inseguro, no le gustaba hablar porque pensaba que me iba a hacer enojar; eso venía de un trauma del pasado. Bueno... los días fueron pasando y el chico no hablaba, ya no sabía que más hacer, hasta que comencé a hablar de mí... y logré hacer que hablara. A medida que le contaba historias de mi vida, él me iba preguntando cosas relacionadas a esas historias y poco a poco se fue abriendo, me hablaba de él y así logré descubrir cuál fue la causa de su silencio.
--¿Cuál?
--No puedo contarte todo con exactitud por cuestiones de ética, pero su problema de comunicación radicaba en que, su madre nunca lo escuchaba. Así que él, poco a poco se fue cerrando, hasta el punto de no hablar.
--Entiendo.
--Por eso también es bueno escuchar, más a los niños y a los adolescentes que siempre tienen tantas cosas qué decir.
--Es horrible no tener a alguien que te escuche cuando tienes tanto en mente.
--Lo sé, dicen que nunca es tarde para comenzar a escuchar a aquellas personas que están luchando con la vida, pero... yo opino que, dependiendo del caso, si lo es. Hay personas que llegan a extremos con tal de no hablar.
--Como ese chico.
--Y no solo él, hay muchísimas más personas que se acostumbraron a no ser escuchadas, y se tapan la boca con cinta adhesiva o... se la cosen.
--¿En serio?
--Sí, en la clínica donde yo trabajaba, hubo un caso así. Era una niña de doce años, llegó a emergencias porque se había cosido los labios y se mordió la lengua.
--Y, ¿Qué pasó?
--Lamentablemente, cuando la trajeron ya era demasiado tarde. Se ahogó con su lengua y la sangre que brotaba de ella. Murió de camino al quirófano.
--¿Qué pasó con sus padres?
--Lloraron y se lamentaron, pero al rato se fueron como si nada.
--Y esa niña murió sin ser escuchada.
--No hay dolor más grande que la muerte de una persona que quería hablar y no se lo permitieron.
--Sobre todo para saber lo que tenía, el por qué de su decisión, de su muerte.
--¿Aprendiste algo el día de hoy?
--Sí, muchas cosas de hecho.
--Espero que hayan sido cosas buenas.
--Por supuesto que son cosas buenas. ¿Quiere que hablemos ahora?
--Si así lo deseas, te escucho, no tengo prisa.
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Un Psiquiatra Virgen
Jugendliteratur¿Alguna vez has conocido a un hombre que siga siendo virgen a sus veintiocho años?... ¿No? Bueno, permíteme presentarte a Derrick Blanc. Él es el médico psiquiatra más reconocido en Francia. No sólo por su ética y profesionalismo, sino por su simpat...
