17 - Segunda parte

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Amélie Volkov

Nunca en mi vida he usado maquillaje...

Eso se debe a que para maquillarte tienes que aprender a hacerlo primero, y no soy muy buena en esas cosas, así que prefiero estar natural siempre.

A excepción de hoy, claro.

Aunque de verdad el maquillaje no es lo mío. Después de lavarme la cara aproximadamente cinco veces porque el delineado quedó mal o el rubor es muy exagerado, decido ponerme brillo en los labios y ya.

Derrick va a venir en unos minutos, ya me avisó que venía en camino. Le pedí a mi padre que se llevara a Isabelle para poder estar sola con él.

Me observo en el espejo frente a mí.

Creo que fue mala idea intentar maquillarme a última hora.

Todavía quedan rastros del delineador en mis ojos y parece que me hubieran dado cinco bofetadas en cada mejilla, y eso que ya me lavé la cara. Imagínense como la tuviera si no lo hubiera hecho.

El timbre de la casa suena y la verdad no sé qué hacer.

¿Y si no le abro y luego le envío un mensaje diciéndole que tuve que salir por una emergencia?

Es una buena idea.

Intento quitar un poco más los restos de rubor con toallitas húmedas y bajo a abrir la puerta.

--Pensé que no... -- Derrick me mira -- ¿Qué te pasó en la cara?

--Nada, solo... tuve una pequeña complicación con algo.

--¿Con el maquillaje?

--Si.

--¿No te sabes maquillar?

--No -- me hago a un lado para que él entre y cierro la puerta luego de que lo hace -- Digamos que nunca he podido aprender.

--¿Por qué te querías maquillar? -- pregunta con una sonrisa.

--Mejor dicho: ¿Para quién?

--Bien, ¿Para quién te querías maquillar.

--Para un francesito muy lindo que me venía a visitar hoy, pero creo que ya no va a venir porque mandó a su amigo preguntón.

--Eso me da a entender que estabas esperando a Adrien.

--No era por eso. En fin... me vas a tener que ayudar a limpiarme bien la cara -- lo tomo de la mano, lo llevo a mi habitación y él se sienta en la orilla de la cama.

--¿Qué era lo que me querías mostrar?

--Primero quiero tener la cara limpia -- le paso las toallitas húmedas, me arrodillo delante de él y comienza a limpiarme la cara.

Después de un rato, habló:

--Creo que ya.

--Gracias.

Voy al baño a verme en el espejo, y sí, efectivamente me veo mejor.

Aprovecho para tomar lo que quería enseñarle y voy de nuevo con él.

--¿Ahora si me vas a mostrar lo que ...-- se corta asimismo cuando lo ve. Cierra los ojos y se deja caer en la cama --. Primero aguacates y ahora esto.

--¿Si te gusta? -- observo de nuevo el conjunto de lencería color blanco.

--¿A quién no le gustaría algo así? -- se vuelve a sentar.

--Bueno, no soy de comprar estas cosas pero lo vi y me acordé de ti.

--¿Por qué te acordaste de mí?

--Porque te gusta el color blanco.

--¿Lo compraste solo porque a mí me gusta el color blanco?

--También lo compré para usarlo.

--¿Cuándo?

--Cuando sea necesario.

--Y, ¿Cuándo será eso?

--No lo sé, tal vez en nuestra luna de miel.

--Al menos no falta mucho.

--Cierto, pero ya me lo probé y me queda genial, sería una pena que me lo quitaras.

--No dudo que te haya quedado bien, pero por qué es una pena que te lo quite?

--Es que si me gusta mucho, y no quiero dañarlo.

--Piensas que soy un salvaje y lo voy a destrozar?

--Algo así

--Pues no, no lo voy a romper ni nada por el estilo.

--Me alegra escuchar eso -- le sonrío y guardo el conjunto de lencería en el armario.

--Amélie, ¿estás segura de que quieres casarte conmigo? -- me pregunta.

--Sí, ¿Por qué la pregunta?

--No quiero que te sientas presionada o algo así. No llevamos mucho tiempo conociéndonos y entendería que no lo quisieras hacer.

--Tienes razón en lo que dices, pero estoy completamente segura de que si me quiero casar contigo. Además, mi padre piensa que eres un excelente hombre y me harás feliz.

--Me siento halagado, de verdad. Nunca pensé encontrarme en esta situación, y no me quejo, al contrario, me encanta haber coincido contigo y tu familia. -- se levanta, toma mis mano y me mira a los ojos --. Te juro que haré lo que esté en mis manos para ser un padre y esposo ejemplar. En mi vida no habrá nada más importante que nuestros hijos y tú. Viviré para hacerlos felices, amarlos incondicionalmente y protegerlos hasta donde la vida me lo permita.

No llores

No llores

No llores

--¿Ya estás practicando los votos? -- Es lo único que logra salir de mi boca. Derrick se ríe y me abraza.

--¿Puedo quedarme a dormir?

--Sí, por supuesto, puedes quedarte cuando quieras.

--Gracias -- nos separamos y nos quedamos en silencio por un rato, solo mirándonos a los ojos, hasta que él volvió a hablar --, ¿Ya te he dicho lo increíblemente hermosa que eres?

Modo tomate

--Creo que sí, ya lo has dicho.

--¿Segura? No recuerdo haberlo hecho.

--Estoy segura que sí.

--Bueno, no está de más recordarlo: Eres hermosa, Mademoiselle avocat.

--Gracias, espero que cuando nos casemos también me lo recuerdes.

--Eso tenlo por seguro.

--Ya voy a dormir -- camino hacia mi lado de la cama y me acuesto en ella.

--¿Tan temprano?

--Sí, estoy cansada y mañana hay que trabajar

--Cierto -- se quita sus zapatos y se acuesta a mi lado --. Buenas noches, ma reine.

--Buenas noches.

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora