25 - Segunda parte

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Amélie Volkov.

--Todo va a salir bien.

--¿Cómo puedes saber eso?

--No lo sé, pero no pienses en cosas malas.

--Sigo estando nerviosa. Nunca me he enfermado.

¿Recuerdan que había sospechas de posible embarazo? Me tuve que hacer unos exámenes porque me había estado sintiendo muy mal después de eso, y luego de una semana, hoy me entregan los resultados. Le pedí a Derrick que me acompañara porque no quería venir sola.

--Esperemos a la doctor a ver qué te dice.

--Está bien.

La Dra. Smirnov aparece y nos invita a entrar a su oficina. Derrick y yo nos sentamos en las sillas frente a su escritorio.

--¿Qué tengo, doctora?

--Hay dos noticias, una buena y otra... un poco mala, pero tiene solución.

--Dígame la mala.

--Tienes anemia, así que debes de consumir hierro y ácido fólico para que te recuperes y que en tu estado todo salga bien.

--¿En mi estado? ¿Cuál estado? -- pregunto, un poco confundida.

--Esa es la noticia buena.

--¿Qué pasa?

--Estás embarazada.

Mis pupilas se dilataron al escuchar eso.

Estás embarazada...

Embarazada.

Miro a Derrick, que me está mirando igual de sorprendido que yo. Extiende su mano, la entrelaza con la mía y me sonríe.

--Estás embarazada -- me susurra.

--Estoy embarazada -- repito, aún sin poderlo creer --. ¿Cuánto tiempo de embarazo tengo? -- le pregunto a la doctora.

--Tres semanas.

--Y, ¿Cómo no me di cuenta antes?

--Eso suele pasar, es normal que no hayas prestado tanta atención a las señales que te enviaba tu cuerpo, pero ya lo sabes, así que te tienes que cuidar el doble. Cualquier cosa que necesites o si te sigues sintiendo mal, ya sabes dónde encontrarme.

--Gracias, doctora.

...

Al llegar a mi casa, subo a mi habitación y me acuesto boca arriba en mi cama.

Estoy embarazada.

Una pequeña sonrisa se escapa de mis labios y mis ojos se humedecen con lágrimas. Sin poderlo evitar, comienzo a llorar.

--Hey, ¿Qué tienes? ¿Por qué lloras? -- pregunta Derrick, acostándose a mi lado.

--Estoy feliz.

--¿Estas llorando de felicidad?

--Sí.

--¿Segura que no tienes nada más? -- me abraza.

--Segura.

--Yo también estoy feliz, voy a ser papá.

--¿De verdad estás feliz?

--Sí, douceur. También estoy feliz porque me vas a dar muchos hijos. Ya tenemos a Sebastián, a Isabelle y al bebé que está en camino, no puedo estar más feliz.

--¿Crees que fue muy rápido?

--No, Amélie, pasó cuando tenía que pasar.

--Tienes razón, es que... tengo miedo.

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora