23 - Segunda parte

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Amélie Vólkov.

--Necesito hacer algo antes de irme al psiquiátrico -- me dice Derrick.

--¿Qué tienes que hacer?

--Algo.

--¿Qué cosa?

--No te puedo decir.

--¿Por qué? -- me coloco las manos en la cintura.

--Porque necesito ir yo solo.

--¿ir? O sea, que vas a ir a un lugar.

--Sí.

--¿A dónde?

--A un lugar al que debí ir hace mucho.

--¿Qué lugar es ese?

--Un lugar donde venden cosas.

--¿Qué cosas?

--Cosas para poder hacer otras cosas.

--¿Vas a una Sex Shop? -- pregunto entre risas.

--¡No! No esa clase de cosas.

--¿Entonces?

--Es un lugar que seguro te gustaría pero al que no te puedo llevar porque se arruinaría mi momento.

--Dame una pista y te dejo ir.

--Bien, tiene que ver sobre nuestra boda.

--Exactamente, ¿Qué?

--Pediste solo una pista, ya la tienes, así que me voy -- me da un beso corto y se apresura a salir.

Sobre nuestra boda...

¿Qué será?

Ya no falta casi nada. Me vi en la obligación de buscar ayuda profesional para organizar mi boda, así que no sé qué podrá ser.

Piensa, Amélie, piensa...

No, no se me ocurre nada.

Me siento en mi escritorio y llamo a mi padre.

--Amélie... hola.

--Hola, papá. ¿Cómo estás? ¿Cómo está Isabelle?

--Estamos bien, hija, no te preocupes.

--¿En dónde están? Quiero ir a visitarlos.

--Ahora mismo no podemos.

--¿Por qué?

--Estamos en un lugar al que no puedes venir.

--Derrick me dijo algo parecido hace un rato, ¿Qué lugar es ese?

--No es nada importante, Amélie.

--De todas formas, quiero saber.

--No te puedo decir.

--¡Derrick! -- reconocí la voz de Isabelle al otro lado de la línea.

--¿Derrick está con ustedes? -- pregunto, indignada.

--Sí, algo así.

--¿Por qué no me dijo nada?

--Ya tengo que irme, Amélie. Hablamos más tarde -- corta la llamada.

Me siento excluida.

Nunca había experimentado ese sentimiento.

Es un poco triste saber que hicieron planes y no me invitaron.

Pequeñas lágrimas escapan de mis ojos.

No sé por qué soy tan sensible.

--¿Por qué lloras? -- me limpio las lágrimas rápidamente al ver a Sebastián en la puerta.

--No estoy llorando.

--Ahora mismo no, pero hace un rato llorabas. ¿Qué pasa?

--Nada, solo... estoy un poco triste.

--¿Quieres que haga algo para que ya no estés triste?

--No hace falta, tu sola presencia me es suficiente. Ven -- se acerca a mí y se sienta en mis piernas

--¿Segura que no necesitas nada?

--Segura.

--¿Podemos dibujar dinosaurios?

--Sí.

...

Ya es de noche y no he sabido nada de Derrick.

Entro en mi casa y me encuentro con las luces apagadas.

Yo nunca dejo las luces apagadas.

Con la linterna de mi celular, busco el interruptor y enciendo todas las luces. Aunque me quedo boquiabierta al observar lo que hay en el suelo.

Un camino de pétalos de rosas blancas que comienza desde la entrada y asciende por las escaleras.

Camino lentamente hacía las escaleras, observando todo con mucha atención. Comienzo a subir, lentamente, escalón por escalón hasta que llego al segundo piso y sigo caminando hasta la puerta de mi habitación.

La puerta está abierta y la luz está apagada.

Tengo miedo.

Me quedo aproximadamente diez minutos pensando en las ventajas y desventajas de entrar.

¿Y si es alguien que me quiere matar y colocó el camino de rosas para que tuviera un recuerdo bonito?

O, tal vez sea un ladrón que me está robando en la sala mientras estoy distraída con esto.

Ambas opciones son válidas... y muy lógicas.

La luz de la habitación se enciende y retrocedo de inmediato.

--¿No piensas entrar? -- Derrick habla desde adentro.

Espera... ¿Derrick?

--¿Quién eres? -- pregunto, para mayor seguridad.

--¿Quieres que te diga en donde tienes un lunar? -- entro rápidamente, antes de que siga hablando.

Si, es Derrick.

--No, no hace falta -- me quedo en silencio al ver el corazón de pétalos de rosas blancas en mi cama --. ¿Qué es esto? -- le pregunto a Derrick, aun mirando la cama.

--¿Puedes voltear a verme? -- le hago caso y lo miro --. Me arruinaste la primera fase de mi plan. En vez de hacer que te sorprendieras creo que te asusté, pero a fin de cuentas sigo siendo inexperto en esto de pedir matrimonio.

--¿Qué?

--Amélie Vólkov -- camina hacía mi --, habíamos quedado en casarnos, pero aun sabiendo tu respuesta, necesito pedírtelo. Quisiera decirte algunas palabras cursis pero creo que ya te he dicho muchas y por ahora no se me ocurre nada más que decirte que te amo y que quiero pasar el resto de mi vida contigo.

--Eso fue cursi.

--Lo sé, es algo que no puedo evitar -- se arrodilla y abre la cajita de color negro que contiene el anillo --Te amo. Nunca pensé que podría llegar a amar a alguien en tan poco tiempo y mucho menos que se convirtiera en alguien muy importante en mi vida, pero te amo y nunca me voy a cansar de repetirlo. Coeur, ¿Quieres ser mi esposa, la madre de mis hijos y la abuela de mis nietos; Prometiendo que nos amaremos siempre y que vamos a hacer lo posible para que nuestro matrimonio sea sano, en donde haya lealtad, fidelidad y confianza?

--Sí, sí quiero ser tu esposa, la madre de tus hijos y la abuela de tus nietos -- Derrick me coloca el anillo en el dedo anular y se levanta --. También prometo hacer lo posible para tener un matrimonio sano, en donde haya lealtad, fidelidad y confianza.

--Te amo, ma reine.

--Yo también te amo.

Comenzamos a besarnos y estrenamos la cama con corazón.

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora