18 - Segunda parte

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Derrick Blanc

A la mañana siguiente, despierto con Amélie abrazada a mí.

Es increíble que se vea tan hermosa durmiendo.

No sé por qué pero me dan ganas de despertarla con cariñitos, así que me acerco y rozo mi nariz lentamente por todo su rostro y le dejo besos cortos en sus mejillas.

--No me molestaría despertar así todos los días.

--Buenos días, Mademoiselle avocat.

--Buenos días, francesito lindo.

--Tenemos que trabajar.

--¿Podemos faltar hoy?

--No.

--Aguafiestas.

--Yo no puedo faltar, tengo que seguir atendiendo a la paciente que me asignaron.

--¿La que salió corriendo ayer?

--Sí, esa misma.

--¿Es peligrosa?

--No, ma vie, no es peligrosa.

--Cuídate. No quiero que nada malo te pase y no quiero quedar viuda antes de tiempo.

--Eso haré, ma reine, no te preocupes.

...

Entro nuevamente en el cuarto de mi paciente Kira y cierro la puerta lo más rápido que puedo.

Ella está en una esquina, llorando desconsoladamente. Me acerco con cuidado y me siento en el suelo frente a ella.

--¿Lila? -- la llamé por el nombre de su segunda personalidad.

--¿Quién es usted? -- preguntó, limpiándose las lágrimas.

--Me llamo Derrick Blanc.

--Yo soy Lila Galab.

--¿Quieres decirme que tienes? ¿Cómo te sientes?

--Estoy deprimida.

--¿Puedo saber por qué?

--No lo sé... son muchas cosas.

Miro sus brazos y noto que hay rasguños superficiales en ellos, hay algunos sangrando y de otros, solo quedan las marcas.

--¿Qué tienes en los brazos? -- ella los mira y se encoge de hombros.

--No lo puedo evitar. Es algo que pasa y no me doy cuenta hasta que comienzan a arder.

--¿Lo haces tú?

--Supongo que sí, pero la verdad nunca recuerdo haberme lastimado.

--¿Con qué lo haces?

--Creo que con las uñas -- me enseña sus manos y veo que las uñas están demasiado largas. Una de las reglas de este psiquiátrico es que a cualquier interno hay que cortarle las uñas y mantenerlas cortas, precisamente para evitar que se lastimen así mismos. No sé por qué a Kira no se las cortaron.

--Entonces, ¿No recuerdas cuando te lastimas?

--No.

Puede ser que lo haga alguna de sus otra dos personalidades... o tal vez hay otra que no han descubierto.

--¿Quieres que te ayude a curarlas?

--¿Usted es doctor?

--Sí.

--Entonces sí.

Después de buscar un botiquín de primeros auxilios, regresé a la habitación de Kira.

--Extiende tus brazos -- le pido y ella obedece. Comienzo a desinfectar los rasguños con gasas y solución fisiológica --. Lila, ¿Recuerdas lo que hiciste ayer?

--No.

--¿Tienes idea de por qué no lo recuerdas?

--No, nunca recuerdo nada de lo que haya hecho. No sé por qué, es muy confuso todo.

--Bien -- vendo sus brazos y la miro --. ¿Cuándo recuerdes algo me puedes decir?

--¿Para qué quiere saber?

--Para ayudarte. Si me dices lo que te pasa o lo que recuerdas, será más fácil para ambos.

--¿Por qué me quiere ayudar?

--Bueno, pues... no quiero que sigas encerrada aquí, eres muy joven, Lila.

--¿Quién es Lila? -- pregunta, confundida --. Yo me llamo Kira Gólubev.

--Lo lamento, Kira, te confundí con alguien más.

--Me estaba diciendo que no quiere que siga encerrada aquí, ¿cierto?

--Sí, ¿Sabes dónde estás?

--En un psiquiátrico, mi madre me envió aquí porque era una carga para ella.

--¿Por qué te envió aquí?

--Porque mi maestra quería que me divirtiera con niños de mi edad -- respondió con una sonrisa.

Ya es una niña de cinco años, excelente.

--¿Kaira? -- la llamo por su tercera personalidad.

--¿Usted no es el que jugó conmigo a las carreras? -- pregunta emocionada.

--Sí, soy yo.

--Yo soy Kaira Romak, ¿Quiere volver a jugar conmigo?

--No -- respondí, recordando todos los pasillos que tuve que recorrer para poder alcanzarla --. Quiero hablar contigo...

--¿Se va a tardar mucho? Porque mi maestra viene todas las tardes a ayudarme a practicar mi lectura.

--No voy a tardar mucho. Solo quiero que me respondas una pregunta, ¿Dónde están tus padres?

--¿En dónde estoy?

No puede ser.

--¿Con quien tengo el gusto de hablar?

--No lo sé, ¿Usted quién es?

--Yo me llamo Derrick Blanc, mucho gusto.

--¿En dónde estoy?

--Estas en mi un hospital psiquiátrico.

--Ahh, ya recuerdo.

--¿Qué recuerdas?

--El por qué estoy aquí, o bueno, yo no, Kira.

--¿Crees que me puedas decir?

--No lo creo, es vergonzoso para ella, y yo no sería capaz de decirlo, se lo prometí.

--Entiendo, una promesa no se puede romper así de fácil.

--Exacto.

--¿De verdad no hay alguna forma de que me lo digas?

--Lamentablemente no.

--¿Estás segura? De verdad quisiera ayudar a Kira.

--Lo sé, y se lo agradezco, pero ella aún no está preparada para enfrentar eso.

--Hasta ahora, eres la personalidad más cuerda que he conocido.

--Después de la personalidad original de Kira, yo fui la primera en aparecer, solo que no he salido mucho últimamente.

--¿Por qué?

--Porque soy la única personalidad que sabe lo que ella ha pasado, y no quieren que salga porque sería peligroso.

--Entiendo, ¿Cuánto tiempo vas a estar?

--No estoy segura, en cualquier momento me voy

--Bueno, gracias igual por aclararme algunas cosas

--No es nada, quiero lo mejor para Kira, pero ahora lo mejor es mantenerla oculta.

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora