Derrick Blanc.
Decir que estoy feliz de despertar con Amélie a mi lado es poco.
Lo que siento en estos momentos no tiene explicación. Ella es demasiado hermosa y ahora es mi novia.
La mitad de su cuerpo descansa sobre el mío.
Dios, esa pijama...
No puedo vivir con esta tortura.
--Mademoiselle avocat.
--¿Qué quieres?
--¿Estás despierta?
--No.
--¿Eres sonámbula?
--Sí.
--Coeur.
--¿Qué significa?
--Corazón.
--¿Qué pasa?
--Tienes que trabajar.
--Tú también.
--Todavía me queda un día libre, amour.
--Ya basta con los apodos.
--Te recuerdo que te pedí que eligieras el que más te gustara y hasta ahora no lo has hecho. Así que voy a llamarte de muchas formas hasta que te decidas.
--Mademoiselle avocat suena lindo.
--Entonces te llamaré así.
--Bien -- se incorpora y me mira.
--¿Qué?
--Los novios se dan besos de buenos días.
--¿Quieres que te bese?
--Si, aunque nunca he besado a nadie pero a ti te quiero besar.
--¿Segura que quieres que sea ahorita? ¿No quieres que sea en un lugar especial o algo así?
--No, ahorita.
--¿Estás segura? Porque -- se acerca y me besa pero no mueve sus labios, yo le correspondo al beso y la verdad es que me encanta. El corazón me late rápidamente mientras los escalofríos recorren mi cuerpo enviando sensaciones hermosas. Amélie se separa unos centímetros y me mira.
--¿Estuvo bien?
--No lo sé, tengo que comprobar -- me acerco y junto nuestros labios de nuevo, entrelazo mis dedos suavemente en su cabello para profundizar el beso y comenzamos a mover nuestros labios, lenta pero sincronizadamente.
Al separarnos, soy yo el que habla:
--¿Qué tal tu primer beso? -- ella sonríe.
--Muy bien.
--Qué bueno, me preocupaba no cumplir con tus expectativas del primer beso.
--Superaste mis expectativas del primer beso.
...
Estoy en mi nuevo departamento, jugando con mi perrita. Ella corre de un lado a otro mientras yo la persigo para bañarla.
Espera, eso no es un juego.
Cuando casi pasa a mi lado, logro atraparla y la llevo directo a mi baño.
No la voy a bañar en la tina porque sería antihigiénico, pero le compré una bañera redonda de color rosa para ella solita.
Ya había llenado la bañera, así que la coloco dentro de esta y con mis manos la comienzo a mojar. A cada cinco segundo princesa se sacude, lo que hace que gotas de agua caigan en toda mi cara.
--Quieta -- le ordeno y ella me obedece.
Con dificultad, estiro mi brazo para alcanzar el champú que dejé en el lavamanos, cuando ya lo tengo, lo abro, vacío medio pote -- literalmente -- en todo su pelaje y la comienzo a restregar.
--No te muevas, tienes mucho tiempo sin bañarte. Las princesas tienen que estar limpias.
Mientras la sigo restregando, escucho mi celular sonar desde la sala.
No puede ser, precisamente ahora que princesa parece una muñeca de espuma.
Me enjuago las manos con el agua de la bañera y voy corriendo a la sala.
--¿Hola? -- respondo sin revisar quien es.
--Hola, francesito lindo.
--Me encanta que me diga así, Mademoiselle avocat.
--¿No le gustaría pasar por mi humilde oficina?
--Por supuesto que -- doy media vuelta y observo a princesa corriendo por todo el lugar, mojando todo -- ¡NO!
--¿No?
--No... no, no, no, no, no -- comienzo a corretear detrás de princesa, tratando de alcanzarla pero logra escaparse porque el piso está resbaloso y no puedo correr muy rápido.
--¿Te pasa algo?
--Si... -- princesa vuelve a entrar al baño y se lanza dentro de la bañera.
--¿Quieres que hablemos? -- para mi sorpresa, empieza a empujar la bañera desde dentro, cuando esta se inclina un poco, ella se lanza a un lado y voltea la bañera con el agua.
--¡NO! -- lanzo el celular al sofá que estaba más cerca y fui rápidamente al baño --. Princesa, ¿Qué hiciste?
Princesa agacha su cabeza y comienza a chillar.
--No te pongas así. Ahora tengo que secar todo esto.
Después de casi una hora secando, limpiando el baño y terminando de bañar a Princesa, me acuesto dramáticamente en el sofá.
Que difícil es tener una mascota.
¡Amélie! Ella me llamó.
Busco el celular en el sofá y marco su número... pero no contesta.
Lo intento una vez más... y nada.
Debe estar ocupada.
Dejo el celular a un lado y me acomodo para dormir en el sofá.
Mañana hay que trabajar así que no voy a tener mucho tiempo para dormir.
ESTÁS LEYENDO
Un Psiquiatra Virgen
Teen Fiction¿Alguna vez has conocido a un hombre que siga siendo virgen a sus veintiocho años?... ¿No? Bueno, permíteme presentarte a Derrick Blanc. Él es el médico psiquiatra más reconocido en Francia. No sólo por su ética y profesionalismo, sino por su simpat...
