12 - Segunda parte

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Derrick Blanc

Aguacates...

Nunca pensé en usar esta palabra pero se ve tan... sexy con ese vestido.

Amélie se acuesta a mi lado, se cubre con su sábana de aguacates y cierra los ojos.

--No debiste ponerte ese vestido.

--Duérmete ya.

--No puedo dormir si estas así vestida.

--¿Quieres que me quite el vestido?

No estaría mal.

--Si quieres, no me quejaré.

--Cierra los ojos y duérmete.

--Es que no puedo dejar de mirarte.

Ella abre los ojos y me mira.

--Duérmete.

--Ya se me quitó el sueño.

--Entonces voltéate hacia el otro lado y no me veas.

--Es que quiero seguir viéndote.

--¡Ya duérmete!

--Oye pero no me grites.

--Solo... duérmete.

--Con una condición.

--¿Cuál?

--Que me abraces toda la noche.

--Eso no va a pasar.

--Entonces no me duermo y te sigo viendo como si fuera un pervertido.

--¿Es en serio?

--Yo normalmente hablo en serio, Jolie.

--¿No puedes pedirme otra cosa?

--Otra opción es cambiarte lo que traes puesto, pero no quieres, así que...

--Es que esto es lo más largo que tengo para dormir.

--Tú decides, Jolie...

Después de unos eternos segundos, por fin habló:

--Está bien, te voy a abrazar. Solo por esta noche.

--Solo por esta noche.

Hasta que nos casemos.

Me acuesto boca arriba y Amélie se acerca a mí, sube una pierna a mi abdomen y descansa su cabeza en mi pecho. Yo solo le acaricio la espalda.

--¿Así está bien?

--Así está perfecto.

...

Alguien está tocando la puerta de la casa. No sé quién sea, pero quiero golpearlo.

Miro a mi lado izquierdo, ahí sigue Amélie, durmiendo abrazada a mí. La sábana está casi en el suelo y...

Dios mío, no.

El vestido se le subió hasta la cintura.

Nunca había experimentado esta situación.

Miro el techo para no verla a ella.

Soy un caballero, no puedo comportarme así.

Soy un caballero, no puedo comportarme así.

Soy un... ¿Caballero? No lo creo. La miro una vez más y vuelvo a mirar el techo.

Necesito salir de aquí.

Con cuidado, la muevo para no despertarla y salgo de la habitación. Bajo las escaleras y me encuentro al Sr. Volkov sentado en un sofá de la sala con princesa acostada en sus piernas.

--Buenos días -- dije para hacer notar mi presencia.

--Buenas madrugadas. ¿Cómo te fue con Amélie?

--Bien.

Su hija tiene un cuerpo increíble.

El Sr. Volkov sonrió.

--Lo sé, lo heredó de su madre.

--¿Qué cosa? -- le pregunté al no entender lo que dijo.

--Su hija tiene un cuerpo increíble -- repitió lo que se supone que pensé --. Lo dijiste hace unos segundos.

Excelente. Le acabo de decir que su hija tiene un cuerpo increíble.

No recuerdo haberlo dicho en voz alta, solo lo pensé.

--Lo siento.

--No te disculpes, entiendo perfectamente. Apenas son unos muchachos y les gusta experimentar.

--Si... eh... ¿Qué hace despierto a esta hora? Son las tres de la mañana.

--En realidad, nunca me dormí. No tenía sueño así que me quedé leyendo un libro hasta que tocaron la puerta y vine a ver quién era.

--Y, ¿Quién era?

--Un trabajador de la funeraria. Vino para avisar que el cuerpo de mi hija ya llegó.

--¿A qué hora va a ser el entierro?

--A las ocho de la mañana.

--¿Quiere que despierte a Amélie?

--Si, por favor.

Subí de nuevo a la habitación de Amélie y, tratando de ver lo menos posible, la cubrí con la sábana.

Ahora si me podré concentrar.

Me acerco a ella y la llamo:

--Mademoiselle avocat -- Señorita aguacate --. Belles fesses -- Glúteos hermosos.

--¿Qué quieres?

--Despiértate, douceur.

--¿Ya comenzaste con los apodos?

--Por supuesto, ma reine.

--Pues no los entiendo.

--Si quieres te los traduzco.

--A ver...

--Mademoiselle avocat es Señorita aguacate. Douceur es Dulzura y Ma reine es Mi reina.

Obviamente no le voy a decir la traducción de Belles fesses.

--Creo que falta uno.

--¿Sí? Ya lo olvidé.

--¿Por qué me despiertas a esta hora?

--Vinieron a avisar que ya llegó el cuerpo de tu hermana. Tu padre dice que el entierro será a las ocho de la mañana.

--Y, ¿Por qué me despiertas ahorita?

--Puedes seguir durmiendo si quieres. Solo quería avisarte.

--Está bien, gracias por avisarme,

--De nada, Mademoiselle avocat.

--No me digas así.

--Va a pasar mucho tiempo para que pueda superarlo.

--Yo también te voy a poner un apodo.

--Excelente, es un avance.

--¡Buenos días! -- grita Isabelle, entrando a la habitación con su pijama de aguacate.

¿Qué tiene esta familia con los aguacates?

--Buenos días.

--Déjenme dormir -- Amélie se queja.

--Vamos, Isabelle. Dejemos descansar a la Mademoiselle avocat-- la tomo de la mano y la llevo abajo.

--¡Qué lindo apodo!

--Lo sé, soy muy creativo.

--Ponme un apodo a mí también.

--A ver... ¿Cuál te gustaría?

--Princesse.

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora