38 - Segunda parte

66 4 0
                                        

Kira Gólubev

––Kira –– el Dr. Blanc entra a mi habitación y me incorporo en la camilla ––. ¿Cómo estás el día de hoy?

––Mejor… quería preguntarle algo.

––Dime.

––¿Cuándo va a venir mi hermana? El Dr. Alexey me dijo que la iban a traer para que me ayudara a recordar.

––Precisamente a eso había venido. Tú hermana ya está aquí. Alexey le está contando todo lo ocurrido, no debe tardar en venir.

Mi estómago se contrajo de los nervios.

Mi hermana ya está aquí…

––Kira, ¿Te sientes bien? Estás pálida, te noto nerviosa –– el Dr. Blanc me saca de mis pensamientos.

––Estoy bien, solo… no me esperaba que ella viniera tan pronto.

––Si no estás lista para recibirla, puedo decirle que venga otro día. Primero es tu salud.

––Si estoy lista

––Es tu hermana, tranquila, todo estará bien.

––Eso espero.

Alguien toca la puerta y Derrick la abre enseguida.

––Dr. Blanc –– escucho la voz de una mujer e inmediatamente mi corazón se acelera y mi cabeza comienza a doler. Cierro los ojos, tratando de calmarme.

––Nyx… adelante. Kira te está esperando –– los tacones de Nyx resuenan en la cerámica de la habitación, empeorando el dolor en mi cabeza. Escucho que se detiene y siento su mirada, pero aún no quiero abrir los ojos.

––Kira –– el doctor vuelve a pronunciar mi nombre y me tapo los oídos con las manos, sintiendo un fuerte dolor en ellos. Lágrimas comienzan a salir de mis ojos cerrados, siendo incapaz de mirar a mi hermana.

––¿Qué le pasa? –– pregunta mi hermana, aterrada.

––Es por su cabeza, aún no está bien, pero ya se le va a pasar. Son dolores temporales.

––¿Está seguro? Yo la veo muy mal.

––No es la primera vez que esto pasa, le aseguro que va a estar bien.

Poco a poco las lágrimas se van disminuyendo, junto con el dolor de cabeza, y me encuentro acostada en la camilla con la mirada perdida en el techo.

––¿Ya pasó? –– me pregunta el doctor y yo asiento lentamente con mi cabeza ––. Bien, las dejo para que hablen. Si necesitan algo, no duden en llamarme –– escucho como se abre la puerta y luego se cierra.

Pasaron cinco minutos de silencio que me sirvieron para recomponerme, hasta que Nyx habló:

––Ya me contaron lo que pasó –– se sentó a mi lado para que yo no tuviera que hacer mucho esfuerzo. Unos segundos después, dirijo mi mirada hacía ella.

Es como tener a la versión adulta de mí.

Me dedico a mirarla a los ojos por un rato, los tiene un poco hinchados, como si hubiera llorado pero a ella no le molesta porque me sonríe con simpatía.

––¿Y qué me pasó? –– su mirada se desvía de la mía enseguida y se queda mirando el suelo.

––Nada grave –– respira profundo y vuelve a mirarme ––. Afortunadamente ya estás bien.

––No sé si logras ver mi cabeza vendada, pero no estoy bien –– ella solo sonríe.

––Sigues siendo igual de insoportable que cuando éramos niñas. ¿No lo recuerdas?

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora