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14 de febrero; día de San Valentín y el cumpleaños de Anne.

Me levanté antes que Anne para hacerle un desayuno digno del día del amor; hot cakes en forma de corazón, con un poco de miel, fruta picada y un vaso de leche. Lo coloqué todo en una bandeja también en forma de corazón, me puse un moño de regalo en la cabeza y fui a despertarla.

–Anne, despierta –la llamé y me ignoró, volteándose hacia el otro lado.

–Noooooo. Estoy muerta, no he dormido nada.

–Anne… adivina que día es hoy.

–¿El día de no ir a trabajar y dormir hasta tarde?

–No.

–Entonces no sé.

–Mírame y lo sabrás.

Después de un momento, Anne se dió la vuelta muy lentamente y me miró, después miró la bandeja con su desayuno, después miró el moño en mi cabeza, y después me sonrió.

–Feliz cumpleaños, preciosa.

Se cubrió la cara con la sábana.

–Estoy horrible, no me acordaba.

–¿No te acordabas de tu cumpleaños?

–No.

–¿Por qué te tapas?

–Mis ojeras están horribles, y toda yo estoy horrible.

–Eso no es cierto –dejé la bandeja sobre la cama y me acerqué a ella para quitarle la sábana de la cara–. Eres hermosa. Tus ojeras son hermosas. Toda tu eres hermosa.

Me miró y me besó.

–Gracias… ¿Y mis regalos?

–¿Tus regalos?

–Si, es doble regalo porque es día de San Valentín y mi cumpleaños.

–Bueno pues… –señalé el moño en mi cabeza –. Yo soy uno.

–¿Y el otro?

–Es una sorpresa.

–Dime que es.

–No.

–Anda.

–Si te digo no va a ser sorpresa.

–No importa. Dime.

–No.

–Tonto.

–Tonta.

–¿Me dijiste tonta? –se hace la ofendida –. Te recuerdo que hoy es mi día, me tienes que respetar y consentir.

–Lo de consentir va a estar difícil porque hay que trabajar hoy.

–¿Y que hay que hacer hoy en el trabajo?

–Tengo que atender a varios pacientes nuevos, y tengo que hacer una entrega especial a una chica.

–¿Qué chica? –pregunta con mala cara.

–No te alteres, es una de mis pacientes. ¿Recuerdas a Louis? –asintió –. Bueno, el me pidió que le entregara una carta.

–¿En serio? ¿Crees que sea de amor?

–No lo sé.

–¿No la has leído?

–No, ¿Cómo crees que voy a hacer eso?

–Eres aburrido.

–Bueno, me voy a bañar. Quiero que desayunes y que no dejes nada en el plato –le di un beso y me fui al cuarto de baño.

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora