33 - Segunda parte

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Derrick Blanc

Cansancio.

Eso es lo único que siento. Quisiera seguir durmiendo, pero tengo que ir al psiquiátrico a ver cómo sigue Alek.

Amélie duerme desnuda a mi lado, seguramente también está cansada.

Con toda la lentitud del mundo, me levanto de la cama, voy a bañarme y cepillar mis dientes.

Al salir, con una toalla alrededor de mi cintura, el cabello mojado y ya un poco más despierto, me encuentro a Amélie; sentada con las rodillas a la altura de su pecho y la sábana cubriendo la mitad de su cara, dejando ver sólo sus ojos.

––¿Qué tienes? –– le pregunto, sentándome en la orilla de la cama.

––Vergüenza.

––¿Por qué?

––Por lo que hice anoche.

––Y, ¿Qué hiciste? –– le sonrío.

––No lo pienso recordar.

––¿No te gustó? –– se sonroja ––. Si no te gustó, podemos repetirlo de nuevo para que no tengas dudas.

––Sí me gustó. –– susurró.

––Entonces, ¿Por qué te comportas como una niña?

––Es que… nunca había hecho eso.

––Lo sé. Fuimos la primera vez de otro, ¿Lo recuerdas?

––Lo recuerdo, pero aun así siento un poco de pena.

––Si quieres, no lo repetimos. No quiero que te sientas incómoda u obligada a hacer algo que no quieres hacer.

––¿No estás molesto? –– me acerco a ella, tomo sus manos y la miro a los ojos.

––No, no estoy ni estaría molesto por dejar de hacer algo que no te gusta. Quiero que nuestro matrimonio sea sano; no quiero que discutamos por una tontería como esa.

––Eres el mejor esposo que pude haber elegido. Te amo.

––Yo también te amo.

––¿Cómo sigues, Alek? –– le pregunto, al ver que tiene la mirada perdida en el cuerpo de Kira. Él se encoje de hombros.

––¿Cómo tengo estar, si mi novia, la única mujer que he amado y amaré en mi vida, está en coma? No puedo aceptarlo.

––No puedes estar todo el tiempo así.

––Y, ¿Cómo hago? ¿Me olvido de mis sentimientos hacia Kira? No puedo simplemente olvidar todo, por lo menos no ahora. Necesito tiempo. Necesito pensar.

––No te estoy pidiendo que la olvides. Si en esa camilla estuviera Amélie en lugar de Kira, estaría igual o peor que tú. Entiendo perfectamente el lugar en el que te encuentras, pero tienes que dejarla ir.

––Aun no estoy preparado para eso.

––Está bien, tómate el tiempo que necesites para despedirte.

––Te lo agradezco.

––Si necesitas hablar, estoy cuando me necesites.

––¿Me puede hacer un favor? ––

––Claro, dime.

––¿Le puede decir a Alexey que voy a seguir trabajando aquí? Necesito mantenerme ocupado. Además, así cuido más a Kira.

––Alek…

––Sólo dile eso, por favor.

––Está bien.

Un Psiquiatra Virgen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora