2. ¿Fea o bonita?

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El destino tiene tantas malas jugadas, cuando esperas que esté de tu lado es todo lo contrario, no me imagine que ese "sí" me desagradaría tanto. Quizá deba decir una mentira... ¡No!, mentir es malo, nunca lo he hecho y menos ahora; solo es una salida, ¿qué tan malo puede ser?, además no iré sola con Dafne, Fernanda también irá.

Por desgracia, mis padres me autorizaron ir.

- Esto será divertido - la chica llamativa esta alegre por mi confirmación - iba a mandarte un mensaje, pero no tengo tu número.

- Sí, yo no tengo celular - explico cuando nos sentamos en la mesa de siempre en la cafetería.

- Así me contó Fernanda, ¿por qué no tienes uno? - su curiosidad me da un poco de risa.

- Mis padres no me dejan tener - le doy una media sonrisa.

Ella y mi mejor amiga empiezan a hablar.

Visualizo a Olivia, su expresión es deprimente y apenas toca su comida, sus ojos se concentran tanto en los alimentos pocos sabrosos de la cafetería que juraría que encontró algo ahí; siento tanto por ella, a diferencia de mi madre, yo considero que esto le pudo haber pasado hasta la chica más cuidadosa del pueblo, es cuestión de suerte supongo.

El clan V destroza tu cordura.

- Qué guapo era el chico que vino por ti ayer - mi mejor amiga toma un poco de su jugo.

- ¿Adrian? - la llamativa hace una mueca de asco - si vos lo decís...

- ¿Tiene novia? - Fernanda eleva su ceja traviesa - yo me ofrezco como voluntaria.

- ¡No! - grita Dafne y la cafetería presta toda la atención a nuestra mesa - no puedes ser nada de él.

Susurra y sonríe a los metiches.

No entiendo cuál es la necesidad de tener una pareja, como he dicho antes, mis padres me han instruido y su orden, enmascarado en consejo, es no tener un pretendiente hasta los treinta y cinco años; me han dicho que son crueles, juegan con nosotras las mujeres y nos matan, no sé nada más de detalles, solo estoy totalmente segura que los hombres son un peligro, he visto como chicas de la escuela lloran delante de ellos y su respuesta es reírse de mis compañeras.

Por ello, nunca, me he acercado a uno.

- Bueno, luego de la escuela las llevo a la cafetería - Dafne comenta alegremente - ¿te parece bien, Alesara?

- Sí, supongo - muerdo mi manzana.

- Me parece casi increíble que hayas aceptado ir - Fernanda me sonríe con ternura.

- ¡¿Tuviste sexo con Die?! - grita una chica de la facultad de trabajo social.

Todos voltean a verla con cara de susto.

¿Qué es sexo?, no puedo entender su situación tan bochornosa, todos parecen haber visto un fantasma y luego ríen sin parar, las chicas que son culpables de esto ven a los demás con demasiada pena; ¿Die?, es el mismo nombre que escuche ayer en los baños, aunque estás son otro dúo de amigas, puedo ver cómo todas las mujeres parecen murmurar entre ellas y los hombres a poner los ojos en blanco.

¿Qué pecado han hecho estas compañeras?

- Dicen que Die es un dios en el sexo, ¿qué opinas al respecto, Fernanda? - una chica desconocida para mi se sienta en la mesa.

- Lo ignoro, nunca lo he conocido - responde mi amiga - aunque he oído que llegó al pueblo hace un par de días.

- Sí... - susurra Dafne incómoda - ya llegó.

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