46. Cumpleaños

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Recibir amor, cariño o atención de otras personas nunca fue algo que experimenté, a pesar de ello, me gusta expresar mis sentimientos muy claros, aún si no quisiera hacerlo, soy demasiado mala para ocultar mis verdaderas emociones. No quise verlo, su seriedad me confirmó que estaba molesto, así que sin esperar nada de él agarre mi ropa, el regalo de Dafne y me vine a duchar al baño de mi habitación.

¿Cómo fui tan tonta?

Antes de meterme al baño, un mensaje de Abraham me llegó, diciendo que la pequeña fiesta de Fernanda se haría en Los Ángeles, me imagino que también le aviso a Dierik, o eso espero, no deseo verlo todavía; eso ha cambiado los planes, tengo menos de una hora para arreglarme e irnos, estaríamos llegando justo a tiempo. Salgo envuelta en una toalla a mi habitación, abro el regalo de Dafne y veo ahí dos vestido: uno casual de color rojo y una tela lisa; el otro es de hombros descubiertos color gris y falda tipo plisada.

Ambos son hermosos.

- Uno para la graduación y otro para esta noche. ¡Felicidades por tu nuevo logro, Alesara! - la nota de Dafne me hace sonreír.

- Supongo que ya no estoy tan sola - digo en un murmullo para mi.

Pero mi felicidad se opaca.

Tal vez fui muy infantil al creer que pasaría, pero sigo esperando a que él venga a buscarme y no hay rastros de que eso suceda, incluso la casa está en silencio y estoy empezando a creer que se ha ido, mi corazón se arruga con Dololi, otra vez. Inhalo y exhalo profundo, empiezo a ponerme la ropa que usaré hoy, he decidido utilizar el vestido gris, es un poco más para una fiesta de cumpleaños.

O eso quiero pensar.

Nunca use un vestido tan corto y revelador, así que el rojo no es una opción para estos momentos, las mangas del vestido gris llegan hasta mis muñecas con una decoración de encaje y un escote no muy pronunciado, es decente pero juvenil; continuo con el peinado, el cual consiste en una cola de caballo más elaborado y con hondas al final, después empiezo a amarras unos tacones bajos. ¿Ella le habrá dicho esas palabras?, ¿habrá reaccionado de la misma manera?, esas preguntas rondan por mi mente mientras termino mi cabello, ¿él ama a Mariana?, no pensé en tener una inseguridad hasta que lo vi junto a ella.

No puedo permitir que los celos me ganen.

- ¿Alesara? - sonrío al escucharlo - ¿estás lista?

- Sí - un nudo en el estómago se arma cuando su tono es diferente al que usualmente usa conmigo.

Abre la puerta cuando yo me pongo de pie.

Él también está listo, su camisa blanca con la chaqueta negra que me dio la noche que me secuestraron quedan muy bien con el pantalón negro y sus zapatos del mismo color, su piel blanca resalta más al igual que sus ojos verdes, los cuales recorres mi cuerpo sin ningún disimulo. Mi corazón duele con Dololi cuando da la vuelta y se va, no dijo nada y me siento decepcionada, yo quería que dijera algo como antes lo solía hacer.

Aun así, lo sigo amando.

- ¿Ya nos vamos? - murmuro en silencio cuando bajo las gradas.

- Ya - indica abriendo la puerta.

- ¿Sigues enojado? - pregunto al salir de la casa.

- Entra - me abre la puerta de copiloto.

Quiero llorar.

El ambiente ha cambiado, entre nosotros nunca hubo un silencio tan desconcertante ni incómodo, siempre reíamos o hablamos de alguna película que había visto y tenía duda, pero ahora ya no, conduce enserio y viendo fijamente la autopista. Saco los audífonos que me dio junto al celular, busco alguna película interesante y me decido por el Stand de los besos, algo curioso de mi, no conocía el romance y soy adicta a las películas de esta categoría.

AtracciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora