41. Dudar

624 63 2
                                        

Veo a la ventana como si fuese la entrada del infierno, no lo es pero sí puede entrar el monstruo de mi vida, también analizo toda mi habitación temiendo verlo muy cerca de mi, a pesar que sé que las únicas que están aquí somos Fernanda y yo. Dormí bien, sin tener en cuenta mi gran vigilancia y precaución, estuve demasiado relajada físicamente después del encuentro sexual por llamada que tuvimos Dierik y yo.

Cabe aclarar, que no mencioné a Adrian.

- No hagas ruido, Ale - murmura mi mejor amiga poniéndose una almohada sobre su cabeza.

- Dormilona.

Camino al baño.

Nos desvelamos casi toda la madrugada, son las dos de la tarde y tengo hambre, estuve la mayor parte de la noche hablando con Dierik, a veces me dejaba en espera mientras atendía asuntos del CESE pero eran muy breves, tuvimos que terminar la charla cuando debía ir a prepararse para el ataque. Termino de hacer mis necesidades y cepillo mis dientes, bajo descalza y con pijama, normalmente no puedo andar así por ordenes de etiqueta hechas por mi madre.

Pero hoy no está.

- ¿Ya has terminado? - hablo con mi celular, esperando el mensaje que Dierik prometió mandarme cuando terminara todo este asunto - creo que no.

Ya ha pasado mucho tiempo.

Dafne tampoco nos ha escrito ni llamado, Abraham hablo por un tiempo con Fernanda anoche, me dio gusto verla tan feliz por esa charla, también mejoro su estado de ánimo y olvido por ahora a Karla, después de eso vimos películas. Tomo asiento en la mesa con mi desayuno: un omelette con verduras, tocino y jugo de mora; todo me parece apetitoso, estaba saboreando los bocados que había dado a la comida cuando el teléfono de casa y el celular vinculado suenan al mismo tiempo.

Contesto por el celular, estaba más cerca.

- ¿Bueno?

- ¿Todo en orden? - mi madre viene a pasar asistencia.

- Sí, todo bien - digo disimulando mi incomodidad hacia ella.

- Bien, creí que te tardarías más - su desdén ya ni me lastima - entonces te llamare mañana, adiós.

Y cuelga.

Me ha llamado temprano, sin embargo, estaba demasiado cansada y aún adormitada como para estar aguantando su frialdad, le inventé que tenía la lavadora prendida y cocinando el "desayuno", ella sabe que aún no manejo del todo bien ambas cosas al mismo tiempo; cosa que es mentira, estaba recién quedándome dormida, además, se cocinar y lavar ropa sin problema alguno.

Cree esa farsa para evitar más trabajo.

- ¿Qué hora es? - Fernanda baja de las gradas bostezando.

- Las tres de la tarde - empiezo a reír por su cara de susto - ¿tu mamá te va a regañar?

- No, pero... - toma su celular y revisa varias veces la pantalla - ¿por qué no me ha llamado Abraham?

- Dierik tampoco me ha escrito - digo triste y comiendo lo último de mi plato - te hice el desayuno.

Ella corre a la estufa.

- Bendito Dios - empieza a servirse y yo lavo mis platos - gracias, cuñada.

- Qué raro suena eso - digo después de soltar el vaso haciendo un ruido escandaloso.

- Vete acostumbrando, Dafne no tardará en llamarte así también - me recuerda sentándose en la mesa y comiendo.

- Es Dafne, ya me había preparado psicologicamente para eso - limpio el área donde lave los trastes.

AtracciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora