Termino de desayunar entre las risas escandalosas de Dafne y Fernanda, ambas riéndose por lo exagerado que fue uno de los vendedores de bienes raíces al jurar que el apartamento que había mostrado a la señorita Hale era el más hermoso de todos Los Ángeles. Un poco ridículo, ya que ella está más que acostumbrada a los lujos y ese apartamento era todo menos lujoso. Claro está que el hombre no sabía sobre la identidad de la compradora.
El pobre hubiera colapsado en terror.
- No entiendo - dejo mi bebida a un lado y observo a las chicas que ya han dejado de reírse - ¿no tienes ya una casa en Los Ángeles?
- Sí, pero son de mi padre - aclara y pone los ojos en blanco - uno, no quiero usar su dinero para superarme y dos, la perra de Mariana podría ir cuando se le antoje, y no quiero eso.
- No puedo decir nada a eso - le doy toda la razón.
- Hablando de perras - Fer golpea la mesa, dándonos un gran susto - ¿quién se cree esa tal Karla para seguir llamando a Abraham?
Con Dafne solo nos damos una mirada.
- Abraham y ella duraron mucho tiempo juntos - explica de manera confundida, como si quisiera que nosotras encontráramos la razón ahí - pero los celos excesivos de Karla lo jodieron todo.
- ¿Eso es una indirecta? - Fernanda se cruza de brazos, ofendida.
- Oye, no - niega y yo quedo en silencio, evitando reírme - no le llegas ni a los talones a Karla, ella se lleva el primer lugar, ¿captas?
- ¿Tan celosa era? - pregunta al ver que habla en serio.
Ella asiente.
- Es tan celosa que ni siquiera dejaba a Abraham ir a un lugar solo, mucho menos si habían mujeres - Dafne niega - fue tan absorbente que se cambió al cubo de él para estar más tiempo juntos.
- ¿Me estas diciendo que ellos siguen en el mismo cubo? - Fernanda sonríe de manera desquiciada - ¿qué carajos es un cubo?
- Cubo es como le llamamos a los escuadrones - aclara la agente - pero no, hace tiempo que Karla abandono el cubo de Abraham.
- Gracias a Dios.
Yo comienzo a reír.
Lo peor de todo esto, es que la entiendo perfectamente, comprendo ese enojo que crece más y más con solo saber que se comunican, la inseguridad y el terror de perder lo que nunca tuviste. Esperamos a que Fernanda siga desahogando lo que tanto le atormenta, mientras yo me sigo quebrando la cabeza pensando que Dierik podría estar con Mariana en estos momentos. Cuando al fin hay paz en el ambiente, pedimos la cuenta y nos preparamos para salir.
Estamos en la misma cafetería de aquel día.
- Ok, esto es muy emocionante - Dafne da unos peueños brincos - iremos al salón de belleza de Los Ángeles, les tengo total confianza para que las dejen bien hermosas.
- Si cobran menos de cincuenta dólares, me parece perfecto - Fernanda toca un buen punto.
- No se preocupen por eso - nos subimos a la camioneta - cuando las miren no van a querer cobrarles, y si lo hicieran yo pago.
- Pero...
Enciende la radio evitando que yo hable.
La verdad es que no me preocupa mucho el dinero, he mantenido unos ahorros en caso de emergencia, aunque claro, como dijo Fernanda, no es mucho. Dierik también me aseguró que él pagaría todo lo que yo necesitará o quisiera, pero no acostumbro a que me den así de fácil dinero, así que me negué. Pensando en él, le mando un mensaje diciéndole cual es nuestra siguiente parada, no me responde al instante y me enoja, ridículo de mi parte, pero eso siento.
ESTÁS LEYENDO
Atracción
RomanceLa chica con androfobia y con los padres más estrictos del pueblo, seguirá con su vida monótona y con reglas... pero todo cambia cuando lo conoce a él. Alesara seguirá intentando ser la hija perfecta hasta que una catástrofe haga que su curiosidad...
