Supongo que es por el intercomunicador que llevan siempre los trabajadores del CESE que pudo escuchar alguna noticia sobre eso. Sin embargo, la única vez que Adrian mencionó sobre lo que me conviene fue el día que me atacó en mi casa. Bueno, la casa de mis padres. No sé qué hacer, que pensar ni que decir pero me confunde el hecho que lo este exigiendo, no pidiendo, exigiendo.
John vuelve a fruncir su ceño.
- Vaya que es insistente - acomoda su brazalete y comienza a manejar - en serio parece que tiene algo urgente que hablar contigo.
- ¿Cómo lo sabes? - recuesto mi cabeza cerrando los ojos y pensando en cualquier cosa menos en el dolor de estómago.
- Abraham me ha transmitido el audio que se grabo en el interrogatorio que tuvo con él - explica viéndome de vez en cuando.
- ¿Él sabe que estoy contigo?
De hecho, espero que así sea.
- No, no lo sabe. ¿Quieres que le diga?
- No lo sé - sonrío más por no saber entenderme que por otra cosa - solo quiero...
Volver con él.
Me es imposible no llorar, pero esta vez lo hago sin que nadie me detenga ni me juzgue, porque John solo deja que me desahogue. No hago un escándalo, simplemente cierro mis ojos y dejo que por medio de ellos salga un poco de dolor. Me pongo a pensar cuando creo que ya he recuperado un atisbo de tranquilidad. Pensaría en donde quedarme ahora que me han echado de la casa, pero lo primero que aturde mi mente es la exigencia de Adrian, no sé si ir o no.
Y dejo que el destino conteste.
- ¿Adrian aún exige verme? - pregunto luego de un gran rato en silencio.
- Creí que estabas dormida - medio sonrío y sí, pensé que dormiría pero no pude - sí, Adrian aún sigue exigiendo.
Con eso tenga más que claro mi decisión.
- ¿Puedo verlo?
- ¿Disculpa? - sus ojos azules marinos quedan fijos sobre mi - ¿no se supone que era tu acosador e intento secuestrarte tres veces?
Fueron cuatro, pero una sí lo logró.
- ¿Por eso lo han llevado a prisión? - no es que me moleste pero si fuese así creo que debería ser trabajo de la policía.
- Eso y otros delitos más - John se encoge de hombros - ¿en serio quieres verlo?
- Por algo debe estar exigiendo verme, si no fuese así y solo lo estuviera pidiendo me negaría rotundamente - digo viendo que recién entramos a Los Ángeles.
- Debo decir que sí me parece extraño, hasta parecía estar sufriendo - menciona y eso solo me intriga más.
Omito lo que Adrian me dijo en la playa.
- Le diremos a Die para...
- ¡No! - mi grito me hace jadear de dolor para después darme cuenta que solo tendré más preguntas - ya tiene muchos problemas.
- ¿Hay algo entre ustedes?
- No, claro que no - la mentira más dolorosa...
Negar lo que realmente sientes con fuerza.
- Ok - vuelve su vista a la calle transitada de Los Ángeles - iremos al hospital y luego...
- ¿Podemos ir ahora con Adrian? - lo interrumpo sintiéndome lo peor del mundo por ser tan quisquillosa aún cuando él es bueno - pero sin que Dierik se entere.
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Atracción
Любовные романыLa chica con androfobia y con los padres más estrictos del pueblo, seguirá con su vida monótona y con reglas... pero todo cambia cuando lo conoce a él. Alesara seguirá intentando ser la hija perfecta hasta que una catástrofe haga que su curiosidad...
