"Sigo escribiendo en mi cuaderno las oraciones que la maestra pidió para mañana, intento hacer la mejor letra posible y tener así una felicitación de mi madre, quiero oírla decir esa palabra por primera vez; ya ha tardado, hace unos pocos minutos el timbre fue tocado, no ha regresado y ya empecé a preocuparme, dejo mi lápiz sobre el cuaderno y bajo de la silla.
Camino hasta llegar a la sala.
— Aura, te amo — una voz masculina suena con desesperación.
— ¿De qué me sirven ahora tus palabras?, es tarde — mi madre sorbe su nariz — es demasiado tarde, la escogiste a ella en lugar de a mí.
— ¡Lo hice para salvarte! — grita el hombre desconocido — ella murió por mi culpa, ¿querías terminar así?
— ¡Sí! — la imponente voz de mi madre resuena por la sala — hubiera preferido morir por vivir contigo, a esta agonía por estar sin ti.
Silencio.
— Vete, antes que Esteban regrese — mi madre amenaza — estoy casada y tengo una hija, eres un idiota por venir demasiado tarde por mi.
— No puedes hacerme esto — el hombre parece herido — Aura, vámonos, sabes que la niña...
— ¿Mami? — mi temor me hizo salir de mi escondite, no quiero que se vaya.
— ¡Alesara, ve a tu habitación! — su grito me hace llorar.
Pero obedezco por miedo."
Miedo...
Un sentimiento que reconozco al instante, mi fiel compañero de vida, ¿cómo olvidar lo que es?, sin embargo, el miedo nos mantiene vivos y desquiciados; reacciono del todo cuando siento unas manos recorrer mis piernas, abro los ojos al tope dispuesta a pelear contra Adrian, pero no, no reconozco a este chico y por más que intento moverme no puedo, las fuerzas son inexistentes para mi.
Parece que estoy en una guerra.
— ¡¿Lesa?! — esa voz la reconozco y solo una persona me llama así — ¡maldita sea, reacciona!
— Dierik — susurro con dolor y dudo que me haya escuchado por las distintas explosiones.
Aún sigo en el carro.
— Escucha, necesito que me ayudes, voy a sacarte de aquí — intento procesar lo que ha dicho — por favor, niña, debes estar consciente.
— Está bien — asiento asustada por cómo estoy de cabeza — ¿Abraham?
Él no está en el lugar del conductor.
— Estoy aquí, Ale — habla y lo ubico junto a su mejor amigo, agachados hablándome por la ventana rota — debemos tener cuidado, Die
— Lo sé, lo sé, no me pongas más tenso y cúbrenos — ordena Dierik.
Abraham está aparentemente bien, mejor que yo.
Él se pone de pie y lo pierdo de vista, sigo de cabeza y el dolor se ubica a grados máximos en esta zona de mi cuerpo, el olor a gasolina inunda mis fosas nasales y los disparos no me ayudan a estar tranquila; lo que me mantiene en mi lugar es el cinturón, así que no necesito mucha lógica para saber que si lo quito, caeré en el cielo del carro.
Empiezo a tener más miedo.
— ¿Puedes mover tus brazos? — Dierik pregunta viéndome con duda.
— Sí — balbuceo cuando compruebo los movimientos.
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Atracción
RomanceLa chica con androfobia y con los padres más estrictos del pueblo, seguirá con su vida monótona y con reglas... pero todo cambia cuando lo conoce a él. Alesara seguirá intentando ser la hija perfecta hasta que una catástrofe haga que su curiosidad...
