Trina tenía 25 años cuando conoció a Kon y fue sólo cuestión de tiempo para que se enamorara profundamente de él.
Y claro que sabía que él correspondía sus sentimientos de la misma forma.
Pero había dos problemas con esto.
Uno: Trina no era buena con las personas y mucho menos con los niños.
Dos: Kon tenía una hija de 5 años.
— No sé, ¿Qué le regala a una niña de 5 años para que yo pueda besarme con su papá? — Trina miró el estante de juguetes con fastidio.
La vendedora observó a la mujer un segundo.
— ¿Qué le parece una muñeca? —.
...
— ¿Por qué mierda existen tantas muñecas? — Resopló con molestia la mujer de cabello rosa mientras apretaba el volante.
Terminó comprando 5 tipos de muñecas por que no sabía que era lo que le gustaba a Meredith.
— Si no estuviera tan enamorada de Kon, yo... ¡Ahg! — Se detuvo en un semáforo y golpeó el volante — Estúpidas muñecas que salen a la venta cada que respiro —.
Se quedó mirando el semáforo en rojo. Si quisiera avanzaría pero no tenía ganas para pelear con un imbécil.
Se recargó en la ventana y desvió la mirada hacía la acera.
Abrió los ojos sorprendida al ver que ahí había una niña que conocía.
Meredith estaba parada en la vereda con un vestido blanco, medias del mismo color, zapatos negros y su cabello negro bien peinado sujetado con una banda blanca. La niña estaba mirando el semáforo con tranquilidad, esperando a pasar al otro lado de la calle.
Trina bajó la ventana de su auto y asomó su cabeza.
— ¡Meredith! —.
La niña se giró a buscar la persona que le llamó y vió el auto rosa que siempre iba a su departamento.
— Señorita Trina — Caminó hacía el auto y se paró frente a la ventana con una gran sonrisa.
— ¿Qué haces en la calle tú sola? ¿No tienes escuela hoy? — Alzó una ceja al recordar que era muy temprano.
— Hubo un acci... accidente en la escuela y llamaron a nuestros papás... Sabía que papá no está a esta hora y no quería mole..molestarlo — Jugó con sus pies en la acera y siguió hablando con calma — Quise caminar a casa —.
La mujer abrió la boca para decir algo pero no se le ocurrió nada. Siempre le sorprendida lo independiente e inteligente que llegaba a ser la niña.
— Sube, te llevaré — Bajó del auto y abrió la puerta del asiento trasero haciéndole una seña a la menor.
Meredith intercambio su mirada entre la puerta y la mujer unas cuantas veces antes de asentir con felicidad.
— Gracias señorita Trina, es muy ama...amable — Se subió al asiento trasero quitándose la mochila y esperar a que la mujer cerrara la puerta.
— Si, di eso enfrente de tu padre — Murmuró colocándole el cinturón de seguridad y cerrando la puerta. Luego volvió a su asiento, mirando por el retrovisor a la niña — ¿Estás bien sujetada? —.
— Sip — Le sonrió por el espejo y giró su rostro a la ventana.
Trina reprimió una sonrisa al verla y encendió el auto una vez más para volver a su camino.
ESTÁS LEYENDO
Leyendas Del Rockolimpo
HumorUna serie de one-shots sobre grojband y algunos de mis oc's Me encanta escribir sobre la amistad jsjsj
