4-36

159 18 42
                                        

Narra Debora.

Aún estaba convaleciente. Anthony me trajo a casa en la mañana. Me sentía tan cansada y solo me dieron de alta con la condición que guardara reposo. Era bastante incómodo tener el estómago y el hombro vendado, tenía que tener ciertos cuidados como curar las heridas, cambiar los parches, no hacer esfuerzos, moverme lo menos posible y claro comer saludable.

Mis hijos estaban felices de tenerme en casa aunque las nanas se encargaban de tenerlos ocupados para que me dejaran descansar.

Anthony me había dicho que volvería más tarde pero no lo hizo, ni siquiera había llamado. No sabía si llamarlo o darle su espacio, tampoco quiero que piense que eche en saco roto todo lo que me dijo.

Por la noche después de que me subieron la cena, sonó mi teléfono y enseguida lo cogí.

–Desaparecido!– era David.

–Deb... Maldición, no se como decirte esto.– Se escuchaba preocupado.

–¿Que paso?– me senté en la cama.

–Se que no debo alterarte, ni preocuparte pero...

–¿Que paso David?– me altere al escucharlo.

–Ania me contacto, sabia donde estaba London– me alegre al saber que atraparían a esa rata.– Fuimos allá pero todo salió Mal...– se escuchaba muy alterado. Me quede callada esperando que continuara. –Teníamos todo bajo control pero no se por que mierda llego Anthony...– sentí un escalofrío y que el alma se me estremecía.

–Dime que anthony está bien por favor– tenía un nudo en la garganta. Me ignoro por completo y continuo hablando.

–Ellos empezaron a discutir, cuando escuche que anthony estaba ahí entramos enseguida pero cuando lo hicimos London saco su arma y...– se quedó callado y suspiro. Sentí que mi mundo se venia en pedazos y las lágrimas se salieron solas.

–Dime por favor que anthony está bien por favor dímelo– le supliqué llorando.

–London le disparó a Anthony pero Ania se interpuso, recibió los disparos por él.

Sentí un alivio tan grande. No me alegraba la situación pero anthony es mi vida entera. Es mi otra mitad, si le pasa algo me vuelvo loca.

–Ella esta bien?– pregunte.

–Ella no sobrevivió. Prácticamente murió en brazos de anthony.

–¿Donde está anthony?– debe estar destrozado.

–No lo se, subió a su auto y se fue.

–Gracias por avisarme– me limpie la nariz y le colgué.

Ella era mi competencia pero no se merecía esto. Nadie se merece esto. Tome el teléfono y llame a anthony pero estaba apagado.

Me sentía tan abrumada. ¿Por que Anthony se expuso así? ¿No piensa?

Me levante de la cama y me cambié de ropa.

–¿Que está haciendo?– me pregunto la enfermera.

–Tengo que salir– respondí cortante.

–No puede, las indicaciones del doctor...– la ignore.– se le pueden abrir las puntadas y...

–No me importa, créeme en este momento no me interesa mi Salud, nada...

Me agache a abracharme los tenis y sentí como si me jalaran el abdomen. Me queje y la enfermera corrió a intentar detenerme pero la ignoré. Le encargué los niños a las nanas y tomé las llaves de mi auto.

Maneje como pude al departamento de Anthony. Debe estar ahí. Me sentía mal, cansada, mareada por los medicamentos pero necesitaba encontrarlo.

Llegue pero no tenía llave y si estaba ahí no iba a abrirme. Toque y toque pero no me abría. Le supliqué al portero que me abriera con su copia de llave, él sabía quien era yo, después de varias súplicas y de lo mal que me sentía accedió.

Abrí el departamento y todo estaba a oscuras. Prendí las luces y no había rastro de él. La sala, la cocina, el bar...

Entre a su habitación y por la luz que se filtraba por la ventana logré percibir su figura. Estaba sentado en el piso, recargado en la pared, abrazando sus piernas, con una botella de licor en la mano y con la otra tapándose los ojos. Lloraba en silencio.

Me acerqué a él con precaución y me senté a su lado.

–Fue mi culpa– dijo llorando. Se recargó sobre mi y lo abracé.

–No es tu culpa. Nada de lo que ha pasado es tu culpa– le acaricie el cabello y le di un beso en la cabeza.

–Era yo... no ella. Quería matarme a mi, no a ella– me partía el corazón verlo así.

–Ella te amaba... – se me hacía un nudo en la garganta por decir eso.

Se que en estos momentos puedo escuchar palabras que me van a doler en el alma pero él me necesita. No puedo dejarlo solo estando así.

–La lastime tanto... y ella dio su vida por mi...– él no dejaba de llorar.

No sabía que decirle... no sabía que decirle para hacerlo sentir mejor. Me duele en el alma verlo así y en momentos así uno tiene que ser prudente.

Me duele que ella le duela así. Mi mente me juega malas pasadas. Me hace hacerme preguntas estupidas.

–Quisiera devolver el tiempo y jamás haberme acercado a ella, jamás pedirle una oportunidad...– el corazón se me estrujaba al escucharlo. Entiendo el momento pero... no puedo evitar que me duela. –Nunca pude darle lo que merecía...– tomo un suspiro y le tomo a la botella.— Por ti. – se limpió las lágrimas con coraje y se quitó de mi regazo.

Respete su espacio y me quede callada.

–La use, la use para olvidarte...– me observaba con rencor y yo estaba tratando soportar esto.– Ella me dio su amor, se entregó por completo y yo...– siguió llorando.

Me contuve mucho para no abrir la boca. Vine a apoyarlo no a pelear. Giré mi rostro para no verlo.

–¿Me abrazas?– recargó su barbilla en mi hombro... solté un suspiro y lo abracé.

Aveces era como un niño con cuerpo de adulto. Era tan sensible a muchas cosas.

Acaricie su cabello y su rostro, trate de calmarlo aunque que se que su corazón está triste y será difícil para él procesar esto.

No me importa si no estamos juntos como pareja en un futuro pero él es la persona más importante en el mundo para mi y quiero que esté bien.

Clandestino t3-t4Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora