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Los sacerdotes se mantuvieron observadores de Akutagawa, este llegó hacia Atsushi — ¿Que pasa por que te cubres?

— No puedo ocultar al tigre — respondió afligido

— déjame ayudarte

Atsushi lo vio, se acercó normal pero su corazón enloqueció, su sangre hirvió, lo empujó con fuerza, la fuerza del tigre — ¡n-no me toques! — gritó con el azabache estampado en la pared del templo

Dazai sonrió — interesante

Atsushi fue a ayudar a Akutagawa, los sacerdotes revisaban la pared — perdón, perdón

— maldición, maldito tigre — se quejo Akutagawa

Atsushi sintió como el estómago se estrujaba y su garganta se anudaba; sus lágrimas se acumulador y el mafioso lo miró confundido — ¿Qu-que pasa?

— m-me hablas feo...

Ambos se quedaron viendo, la situación no era favorable para ninguno, se habían puesto nerviosos — ¡Muy bien! — gritó a todo pulmón Dazai mientras se acercaba a los sacerdotes — ¿Donde vamos a dormir?

— ¿discúlpeme?

— Venimos cuidando del recipiente de Byakko y no puede salir así con orejas. Tendremos que pasar aquí la noche

— Atsushi — le llamó Chuuya — ten, come algo. Akutagawa lo eligió

Atsushi tomó la bolsa que Chuuya le acercaba, el albino estaba completamente rojo — de acuerdo — dijo el sacerdote rubio

— prepararé habitaciones — mencionó el sacerdote castaño

El sacerdote azabache se acercó a Atsushi — Atsushi, después de comer sígueme, es mi turno de ayudarte

— si, gracias

La noche era corta

...

¡Gracias por leer!

Rashomon ShipperDonde viven las historias. Descúbrelo ahora