No importaba cuántas veces había caído en la inconsciencia, despertar siempre era la parte más difícil. En esa ocasión se sentía totalmente agotado, no podía abrir los ojos del propio cansancio. Sin embargo, si podía sentir que algo cubría su nariz y boca y que su cuerpo parecía ser de plomo.
Con algo de dificultad, movió su pesado brazo hacia su rostro, y sintió un material que llevaba tiempo sin sentir. Era como si fuera plástico.
Se lo quitó sin dudar.
Del propio susto de sentir unas sabanas de un material que no era el habitual de hace un tiempo y el olor a antiséptico, abrió los ojos con una mala corazonada que lo puso a sudar frío.
Al abrirlos se encontró con una sala blanca, un clima frío y una luz cegadora de frente, inconfundiblemente la de un hospital, además parecía que su cuerpo estaba conectado a varias maquinas que estaban al lado de su camilla.
“Esto no puede estar pasando”, pensó Hyungwon.
Tratando de incorporarse, se quitó de un tirón todos los cables sin importarle cual era su funcionamiento y cuando intentó levantarse de la cama, vio que también tenía una intravenosa de suero conectada en su brazo izquierdo, que con sangre fría, se la quito de un tirón al igual que los cables.
La sangre comenzó a chorrear por su mano izquierda, pero no le prestó atención. En todo lo que podía pensar era en que estaba asustado de estar ahí, incluso mucho más asustado que cuando apareció de la nada en un bosque extraño.
Se preguntaba donde estaba Wonho, cómo había llegado a ese lugar y por qué estaba en un hospital con ese montón de maquinas cuando recordaba que solo había recibido una herida en el costado.
Quería irse de ahí. No entendía nada de su entorno que parecía tan familiar y tan lejano a la vez, pero ni siquiera fue capaz de dar dos pasos antes de que sus débiles piernas se debilitaran y cayera al suelo.
En ese momento, un equipo médico entró corriendo a la sala y sin preguntar nada comenzaron a ayudarlo a ponerse de pie. Estaba claro para él que ahí no había ni un galeno, todos eran los típicos médicos y enfermeros que conocía de su vida moderna.
—Señor Chae, por favor permanezca acostado. —le indicó un médico, poniéndole una mano en el pecho, tratando de calmar su agitada respiración.
Hyungwon carraspeó ya que su boca y garganta estaban increíblemente secas, así que le costó hablar al principio.
—Pero debo ir…
—Tranquilo. —le dijo el mismo hombre interrumpiendo su frase, mientras un enfermero volvía a ponerle la vía. —Ha estado en coma durante dos semanas, es normal que se sienta un poco desorientado ahora, sólo trate de calmarse.
El delgado frunció el ceño.
Claro que no, él no había estado ahí.
—No, ¿Cómo? —dijo tratando de procesar que había estado dos semanas en coma. —Eso no puede ser, yo estuve con Wonho en su reino casi como cuatro meses, todo esto no tiene sentido.
El médico lo miró con compasión cuando sus lágrimas corrieron involuntariamente por el miedo.
—Señor Chae. —susurró. —Es normal que cuando se está en coma, la conciencia rellene ese tiempo con sueños o ilusiones, y el tiempo pasa de manera diferente. —explicó. —Sólo le pido que mantenga la calma y respire tranquilamente.
Hyungwon continuaba sin creerlo.
Todo lo que había vivido durante casi 4 meses no podía ser simplemente un sueño o ilusión. Lo que él sintió, tanto el dolor, como el calor de esta rodeado de personas que lo querían no podían ser simplemente algo que su conciencia creó. Incluso, el amor...
—Le dejaremos en observación unos días. —dijo nuevamente el médico cuando vio que Hyungwon finalmente se resignó a luchar. —Después de ese tiempo, si ya está bien podrá irse.
Después de darle indicaciones y conectar las maquinas lo dejaron solo nuevamente con una mente llena de confusos recuerdos y un corazón adolorido.
Todo lo que podía hacer era pensar: “Esto no es real, quizás esto es el sueño y si vuelvo a dormir regresaré, eso debe ser. Esto no puede ser la realidad.”
Con ese pensamiento en la mente y debido a lo agotado que estaba su cuerpo se quedó dormido por unas horas, pero cuando despertó seguía viendo las ventanas del hospital que mostraban la iluminada noche de una ciudad moderna, tan diferente a la paz que él experimentaba en el castillo.
Aun no podía creer que estuviera de nuevo en su horrible vida. Se agobió y por segunda vez volvió a quitarse todo, y a salir corriendo de su habitación de hospital aprovechando que ya había recuperado un poco de su fuerza al dormir un par de horas.
Logró evadir la seguridad del hospital con mucha certeza, pero cuando llegó a la puerta del hospital, justo antes de salir, lo atraparon.
—No puedes salir a esta hora, y menos descalzo a la calle. —le dijo amablemente una enfermera, restandole importancia al hecho de que casi se escapa sin haberle dado el alta.
Al final regresó a la blanca y solitaria habitación.
Los días que estuvo allí estuvo negando que haya regresado, pero ese sofocante sentimiento pronto se convirtió en ira y enfado, razón por la cual terminó rompiendo un par cosas, tan sólo de pensar en lo mucho que odiaba estar ahí y en lo mucho que quería volver
Quería salir de una vez del hospital.
No fue sino hasta el tercer día después de haber despertado que una persona entró a la habitación como habitualmente ocurría, lo encontró viendo a la ventana con una mirada vacía y se acercó a su camilla.
—Señor Chae... —le llamó en un susurro. —Puede tomar sus pertenencias e ir a casa, ya le dieron el alta. —le informó el auxiliar. —No quisimos decirle nada hasta ahora, pero la tarifa del hospital ya fue pagada. No tiene que preocuparse por nada.
Hyungwon lo miró con duda y confusión, pero hasta cierto punto se alegró de saberlo, por lo que no tardó en incorporarse en la cama.
—¿Quién pagó? —preguntó tratando de pensar en quién podría haber sido. —¿Vino alguien?
El hombre miró su confusión y se limitó a asentir suavemente.
—Eh, sí. Su jefe vino, y se ha mencionado que pronto puede regresar al trabajo sin necesidad de devolver el dinero. —explicó. —Además, a sus compañeros de trabajo lo están investigando por lo ocurrido, y pronto lo llamaran para testifique lo que ocurrió el día de su accidente. —Hyungwon tomo sus pertenencias y no quiso preguntar nada más, así que el hombre se ofreció a ayudarle. —¿Quiere que le llame un taxi para que lo lleve a casa?
Después del consentimiento del delgado el hombre llamó el taxi, mientras él veía las cosas que le habían dado. En una bolsa tenía su ropa y en otra bolsa su teléfono móvil sin batería y otras pertenencias que no quiso ver.
Simplemente se puso su ropa, tomó las cosas y se fue a casa.
Se alegró de que por fin pudo salir del hospital, pero al volver al apartamento vio que todo estaba tal como lo había dejado hace… dos semanas. Nada había cambiado. Excepto por él, quien ya no era el mismo de antes y probablemente nunca volvería a serlo.
Tiró la bolsa del hospital en algún lado de su casa y se quedó de pie frente a la ventana mientras observaba la ciudad entera moverse sin importar su presencia.
De nuevo estaba allí, algo que tanto deseó al principio que ahora odiaba. Ahora sólo podía pensar en que de nuevo estaba solo.
Sin nadie a su lado que lo quiera y lo proteja.
Sin Wonho.
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Timeless
FanfictionTodo lo que recordaba era una salida con sus compañeros de trabajo y mucho alcohol... Pero despertar en una nueva realidad le cambió la vida para siempre. ✘ Historia en colaboración con: @traumARS
