22.

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Ni siquiera sabía cómo debía pararse y aunque intentó imitar la postura que el capitán tomó mientras sostenía una sonrisa burlona en sus labios, sabía que se vería seguramente como un idiota con dos pies izquierdos.

— Tranquilo... —susurró el capitán con un toque de burla en su voz— solo debes defenderte, si logras esquivar el primer golpe entonces lograrás esquivar todos los demás.

Al escuchar y procesar correctamente la frase, sus nervios se incrementaron a niveles incontables.

— ¿Te refieres a... —ni siquiera pudo terminar su pregunta, cuando en pocos segundos ya estaba viendo el blanquecino puño del capitán dirigiéndose directamente a su cuerpo a una gran velocidad. Sus ojos se abrieron en demasía y se olvidó de cualquier postura que podía tomar, así que simplemente buscó cubrir su rostro y encogerse en busca de soportar los golpes.

Mantuvo sus ojos apretados por un par de segundos más, sin embargo se dio cuenta que aquello que parecía ser un inminente golpe, nunca llegó. Entonces abrió sus pequeños ojos con lentitud al mismo tiempo que separaba las manos de su cara cautelosamente solo para encontrarse con la mirada indescriptible del capitán.

Sé sintió avergonzado de recibir aquella mirada. Quizá era nuevo para un capitán que un supuesto príncipe fuera tan cobarde después de haber sido entrenado toda su vida bajo ese tipo de entrenamientos, pero la verdad es que él no era un príncipe y a esas alturas, el maltrato ya se había vuelto una parte cotidiana de su vida real.

— No iba a hacerlo... —susurró Wonho después de un momento de silencio— Lo siento...

El delgado suspiró casi aliviado por lo que escuchó pero seguía sintiéndose avergonzado.

— No te preocupes... —respondió mirando el suelo.

Hubo otro corto silencio después de eso y sinceramente pensó que aquel momento a solas con el capitán se había echado a perder por su cobardía, pero contrario a lo que pensó, unas cálidas manos tomaron sus muñecas y lo obligaron a dar un paso al frente y a concretar un contacto visual con el capitán.

— No tienes que sentirte avergonzado, estamos aquí para entrenar y yo estoy para ayudarte en todo, además de enseñarte a defenderte. — susurró el capitán sin cortar el contacto visual que mantenían—
Siempre estaré a tu lado, cada vez que me necesites...

Debía admitir que su corazón estaba bombeando sangre por todo su cuerpo como jamás lo hizo antes y estaba muy seguro de que su cara había cambiado de color, porque podía sentir el calor subir por sus mejillas ante aquellas palabras que seguramente estaba malinterpretando.
No entendía lo que ocurría con él cada vez que Wonho hacía o decía algunas cosas en su presencia. Es como si su cuerpo reaccionara solo, cambiando de ánimo y sintiéndose avergonzado. Como si muy dentro suyo supiera que había algo que los conectaba, pero no sabía qué.

— Entonces... Solo hazlo. —respondió con confianza, depositando incluso su propia seguridad en las manos de aquel hombre.

Wonho sonrió con disimulo por lo agradables que sonaron sus palabras, así que aprovechando que aún tenía sostenidas las muñecas del príncipe entre sus manos, las elevó a la altura de su pecho y las colocó de cierta forma para que adoptara una postura de ataque y defensa, propias del entrenamiento. El capitán soltó sus manos y lo rodeó sin prisas, dejando al menor a la expectativa de cualquier cosa, pero entonces Hyungwon sintió como las manos del capitán rectificaban su muy mala postura, enderezando su espalda al tocar una zona específica de la columna vertebral que lo hizo tener escalofríos.

— Tus pies... —susurró Wonho a sus espaldas— ¿Puedo?

Aquella pregunta vino acompañada de un leve toque en su rodilla, indicándole que iba a tocar esa zona, entonces el príncipe respondió con un asentimiento.

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