[Completa] Jenedith Roux no lleva una vida perfecta y su refugio son sus amigas y el judo.
Los problemas empiezan cuando el director del instituto Atlas les da la noticia de que pronto tendrán la presencia del modelo masculino del momento como nue...
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Dim
Seguía abrumado por lo que Jenedith descubrió, y para cagarla un poco más, tuvo una relación con su medio hermano. Mierda, procesé todo esto muy lento, me costaba verla de la forma en la que se encontraba.
En cuanto salió de la ducha, me asomé por el pasillo para encontrármela aún con esa mirada perdida y pensativa. Rematando que llevaba mi ropa puesta. Joder, no podía quitarle los ojos de encima.
Era como ver a un muerto en vida. Tan pequeña y desprotegida.
Estaba muy pálida y me preocupaba que fuera a enfermarse por algo, que empezara a somatizar todo lo que le pasaba por su cabeza. Me acerqué a ella y me miró.
—Te acompaño a la cama.
—El sofá —corrigió.
Hice una mueca.
—Está la habitación extra, Jenedith, puedes usarla si quieres.
De nuevo me miró con esos bellos ojos marrones y mi instinto fue acariciar su rostro con mucha delicadeza. No me apartó y para mi sorpresa ella rodeó mi cintura para acurrarse cerca de mí.
Abrí mi boca muy impresionado y no dudé en abrazarla y plantarle un beso en su cabeza.
—Quiero hablar con Chip y después con mi padre.
Habló con mucha seguridad y yo asentí, dispuesto a apoyarla en cada una de sus decisiones.
—Lo que tú digas, Jenedith.
La acompañé a la habitación que estaba a lado de la mía y le di una colcha para que se cobijara. Atisbé que de su mochila sacaba un cepillo y volteó a verme con una inocente mirada que me pareció tierna. Maldita sea, si me ponía esa cara de nuevo sería su puto esclavo para lo que quisiera.
—Esto es un poco vergonzoso, pero no tengo sueño.
Elevé mis cejas interesado y esta vez preferí quedarme callado antes de decir alguna barbaridad.
—Cuando me cepillan el cabello logro arrullarme y...
—Yo lo cepillo —agregué con mucha emoción y solo era cepillar su largo y negro cabello.
Tomé su mano y la guíe a la cama para que se sentara en el centro y yo me acomodé detrás de ella.
Su cabello llegaba a la mitad de su espalda y... carajo, me desarmaba por completo al tenerlo a mi merced. Empecé a pasar el cepillo por su suave y sedoso cabello. Primero sus azuladas puntas y después más arriba donde el azul se perdía en el negro.
Contrólate, Dimitri, contrólate maldita sea.
—Es la primera vez que un chico cepilla mi cabello —comenta con un tono más relajado.
Sonreí como idiota y agradecí por tenerla de espaldas a mí.
—Voy a considerarlo como un gran honor por ser el primero.