Conexión

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Fuimos rápido a la casa de Milly por algunas cosas que Jenedith ocupaba. Por suerte los padres de la pelirroja no estaban y ella no hizo ninguna pregunta al respecto de ¿por qué su amiga iba a quedarse a dormir conmigo?

Definitivamente esas dos ya sospechaban algo.

De regreso, ella fue a darse una ducha así que decidí estar lo más lejos posible para no tentar a la mala suerte. Tomé una cerveza del refrigerador y me fui al balcón para acomodarme sobre el pretil y disfrutar de una tranquila y refrescante noche en el pueblo de Macon.

No podía sacar de mi mente el beso que le di a Jenedith en ese escenario, ella me correspondió, decidió besarme y para mi sorpresa le había gustado. Joder, deseaba tocarla de nuevo, pero no quería asustarla.

Le di otro sorbo a mi cerveza y revisé mi móvil con varios mensajes de algunos compañeros modelos que ya estaban planeando una enorme fiesta para Halloween, a la cual yo no podía asistir y sinceramente por primera vez, no me importaba.

—Con que aquí estás.

La voz melodiosa de Jenedith me hizo voltear a verla. Llevaba puesta una enorme sudadera azul, pants bastante flojos y aun en esas prendas holgadas era preciosa.

—No deberías salir, loca suicida —di un brinco para ir hacia ella y arrastrarla al interior—. Está fresco y has salido de la ducha caliente, demonios, Jenedith, te puede dar algo.

Ella se rio como si hubiera hecho algún chiste muy divertido.

—Exageras.

—Está bien que te creas poderosa, pero no abuses, imprudente —empujé su frente con las yemas de dos dedos.

—Deja de molestarme.

Fui por más cervezas y Jenedith tomó una.

Me tumbé en el sofá y ella me siguió para tomar asiento en el otro extremo. Mis dedos picaban para sujetarla y atraerla a mí.

—¿Quieres ver algo en la televisión? —preguntó, parecía esforzarse para no verse nerviosa.

Estiré el brazo hasta alcanzar el control remoto y ofrecérselo.

Arrogante y sensual Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora