Cada vez más cerca

258 38 155
                                        

A la mañana siguiente doblé la esquina para llegar al local de Patitas Felices

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

A la mañana siguiente doblé la esquina para llegar al local de Patitas Felices. Antes de entrar miré que Kelly también había llegado, nos detuvimos al mismo tiempo. Llevaba su típica paleta de cereza y resaltaba el plástico blanco en sus labios.

—Hola.

Su saludo fue tan natural y... encantador. Maldita sea, no dejaba de pensar en las teorías locas de Milly y Vega. Toda la noche me la pasé pensando en eso, me removía en la cama de solo creer que Dim Kelly, el modelo del momento estaba... enamorado de mí.

Sentí que me ruboricé de la nada y todavía no le contestaba. Su playera negra combinaba a la perfección con los tatuajes de sus brazos.

—Hola —devolví el saludo de una forma atropellada y entré al local.

Me aseguré de ver a Joker durante toda la semana y sus avances iban bastante bien, se levantaba con mejor ánimo y hasta movía desenfrenadamente su rabito al vernos.

Ya le tenía mucho cariño, era todo un guerrero y estaba orgullosa del buen trabajo que estábamos haciendo con él. Solo esperaba encontrarle un hogar pronto.

—Joker parece un Husky —comenta Dim mientras me pasaba el plato de comida.

—Creo que en el reporte decía eso, estaban tan indecisos por como lo veían que no se distinguió la clase de perro que es.

Acaricié a nuestro amigo de cuatro patas y me senté a su lado para hacerle compañía. Miré de soslayo a Dim que se había recargado en el marco de la entrada con los brazos cruzados y sin dejar de verme.

Lo miré y él ni si quiera se molestó en apartar la vista. Sus ojos humeantes seguían fijos en mí.

—¿Qué tanto me miras?

Esbozó una media sonrisa y apartó lentamente la mirada.

—Te queda muy bien el labial rosa, resalta tus labios.

Mi piel se enchinó y de pronto me sentí feliz por haberle hecho caso a Vega de usar ese color de labial.

Desapareció de la trastienda para ayudar a Maggie al frente mientras yo me hacía cargo de la limpieza de las jaulas.

➹➷➹➷➹➷➹➷➹➷➹➷➹➷➹➷➹

Estaba aseando la jaula de Balder quien no dejaba de saltarme encima para aventarle su pelota favorita, era una en color naranja que le encantaba morder. No la soltaba.

Mientras yo limpiaba tenía que ponerle la correa para evitar que se saliera, barrí y trapeé para después aromatizar con un líquido que vendíamos en la tienda. Saqué su camita para aspirarla y rociarla con un perfume para perros. La coloqué de nuevo en su lugar y Balder seguía inquieto.

—Ya sé, ya sé lo que quieres, Balder, tu paseo. Pero aún no es hora, pequeño travieso.

Balder daba círculos como loco mientras yo recogía las cosas, pero...

Arrogante y sensual Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora