[Completa] Jenedith Roux no lleva una vida perfecta y su refugio son sus amigas y el judo.
Los problemas empiezan cuando el director del instituto Atlas les da la noticia de que pronto tendrán la presencia del modelo masculino del momento como nue...
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Jen
La traición y las ganas de torturar a Milly se apoderaron de mi cuerpo. Vega intentaba detenerme antes de que tirara la puerta del baño.
Toqué varias veces exigiendo que la cobarde pelirroja saliera a darme la cara.
—Esta vez te has pasado, Mildred ¡Sal de ahí antes de que tumbe la puerta de una patada! —no dejé de vociferar.
Algo me decía que no era buena idea darle mi móvil después de habernos encontrarnos con Kelly. Mi amiga, que escondía la maldad bajo ese rostro angelical que daba la impresión de no romper platos, se atrevió a mandarle un mensaje en Instagram a Dim, haciéndose pasar por mí, claramente.
—No es para tanto, Jenedith. Cálmate.
Vega se miraba mucho más seria que de costumbre, hasta utilizó mi nombre completo para llamarme. Detuve mi ataque y desafié con la mirada a Vega, quien parecía firme ante mí. Tragué saliva, indignada por lo que había hecho Milly, y detestaba que Vega estuviera de su lado.
—Lo que hizo no estuvo bien —recalqué muy molesta, sentía que en cualquier momento explotaría de la ira.
La piel color chocolate se cruzó de brazos al tiempo que resopla.
—Estás exagerando, si bien Milly no debió haber mandado ningún mensaje, pero lo hizo —señala con las cejas arqueadas—, y si Dim Kelly no contesta no habrá pasado nada, aunque, si lo hace hemos confirmado que está interesado todavía en ti para prestarse a hablar.
La espada imaginaria con la que atacaron mi espalda se encajó aún más, hice puños mis manos y entrecerré los ojos.
—Yo no quería...
— ¿Entonces por qué fuiste detrás de él?
La voz miedosa de Milly se escuchó del otro lado de la puerta, giré mi cabeza y fui directo a darle un golpe a la madera con la intención de darle algún escarmiento a Milly.
—No sé por qué hice eso. Sé que no debí ir hacia él, pero... —bajé mis hombros derrotada—, algo en mí me impulsó para hacerlo.
Vega lentamente esbozó una sonrisa.
—Tu inconsciente te traicionó, Jen, sigues enamorada de ese bombón ardiente.
— ¡Lo sabía! —exclama Milly todavía en el interior del cuarto de baño.
Mi respiración se aceleraba y sentí un espantoso vuelco en el corazón que me obligó a sentarme en una de las camas.
Mi vista la tenía clavada en el suelo, mirando de un lado a otro para terminar de comprender los sentimientos que pensé que había enterrado para siempre. Pero, si soy sincera conmigo, ver de nuevo a Dim Kelly removió todo dentro de mí, toda partícula de mi cuerpo se alborotó al verlo tan cerca.