Tacleada directo al suelo

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Jen

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Jen

Sentía tanta presión por tener que dar explicaciones, más bien, por inventarlas. No quería que se dieran cuenta del chantaje de Dim Kelly y la razón de ello, pero había momentos en los que me sentía cansada por pensar de más.

—Kelly quería algo de compañía —me excusé sin pensarlo bien.

Chip enarcó una ceja, disgustado y acto seguido me tomó de la mano para jalarme hacia él.

—Después de todo lo que te ha hecho ¿en serio, Jen?, yo soy tu novio y allá están tus amigos —recalca Chip hecho una furia.

Dim sacudió la cabeza y sonrió con incredulidad.

—¿Qué te parece gracioso, imbécil?

Estos dos creaban una guerra mundial cada vez que se veían a la cara.

—Digamos que... estoy viendo al cinismo personificado dando su mejor actuación. —responde el fanfarrón de Dim Kelly mientras rozaba su quijada con su mano.

Eso me dejaba con más dudas que respuestas.

—¿De qué carajos hablas? —pregunta Chip hastiado.

La sonrisa diabólica del modelito apareció y era como si nadie pudiera contra él, prácticamente se daba sus aires de invencible.

El timbre de Atlas sonó para regresar a clases, pero aun así las miradas de odio entre Chip y Dim no disminuían. Resoplé sujetando más fuerte la mano de mi novio y di media vuelta para retirarnos muy lejos de Kelly.

Sin embargo, la contestación tan... específica que dio ese modelito de calzones me dejó intranquila, y peor aún, ¿por qué rayos no tenía interés en pedirle explicaciones a Chip? Era como si me diera igual y eso no me gustaba, le prometí esforzarme y deseaba que esta relación fuera sana y sin falta de comunicación.

Entramos a clase de química, me senté cerca de mis amigas quienes arrastraron sus pupitres hasta a mí.

Chip no estaba en esta clase, pero Dim Kelly sí.

—¿Nos dirás por qué te sentaste con el ángel caído ese? —inquiere Vega.

—Estás muy rara con él, Jen —agrega Milly intentando ocultar sus celos.

Fruncí mis cejas. Mi amiga aún seguía siendo fan de ese pretencioso y ególatra modelo, pero tenía fe que con el acercamiento de Beck eso disminuiría con el tiempo.

Estaba harta y fastidiada por todo, así que antes de cruzar media palabra con ellas volteé en dirección al fondo del salón para encontrarme con la altiva y fría mirada de Dim. Parpadeé y volví con mis amigas.

—Escuchen, les diré lo que sucede, pero aquí no.

—Durmamos hoy en mi casa —sugiere Milly.

—Primero quita los posters de Dim Kelly —exigí en mi defensa.

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