[Completa] Jenedith Roux no lleva una vida perfecta y su refugio son sus amigas y el judo.
Los problemas empiezan cuando el director del instituto Atlas les da la noticia de que pronto tendrán la presencia del modelo masculino del momento como nue...
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Después de clases tuve que quedarme a ensayar media hora en la obra de Vega, y para más incomodidad estaba Chip. Me miraba con una expresión triste y afligida, pero era mejor que mantuviera su distancia de mí; lo malo es que la situación no lo permitía porque formábamos la pareja principal de la obra.
Mierda.
—Tengo que decirle que deje la obra —la voz de Vega sonó junto a mí.
Volteé a verla.
—¿Eh?
—A Chip, ustedes dos no pueden actuar juntos y sobre todo tú, tienes una cara de querer asesinarlo y él parece temer a que lo cumplas.
Fruncí las cejas por su exageración.
—Me da igual, Vega, hemos estado ensayando semanas y no creo que sea buena idea cambiar a Chip. Mientras se comporte y solo haga su trabajo no tendremos problemas —seguí estudiando mis diálogos.
Vega se rio con la intensión de que me enfureciera.
—Jen, ese chico va a querer aprovecharse que puede tocarte y besarte durante sus escenas, y tú eres demasiado expresiva cuando algo no te gusta. Yo quiero que transmitan amor y no odio.
Vega se levantó, elevó sus brazos por arriba de su cabeza e hizo girar sus voluptuosas caderas para estirarse.
Al darse vuelta casi me golpea en la cara con sus manos que revoloteaban frente a mí por mi atención.
—Joder, Vega, estoy estudiando.
—¡Voltea!
Me tomó la cara con ambas manos y me hizo girar, por un momento creí que torcería mi cuello, pero logré evitarlo.
Al indicarme descaradamente a la dirección que quería que viera, casi me voy para atrás.
Dim Kelly estaba en el auditorio hablando con Milly. La pelirroja sonreía de oreja a oreja que temía porque su cara quedara arrugada al momento de desvanecer esa enorme sonrisa. Dim hablaba y ella lo miraba con mucha atención, sus ojos brillaban y parecía como si estuviera viendo a un dios en persona.
—Mierda, no otra vez —susurré y caminé para detener lo que sea que ese modelito estuviera maquinando en su mente.
Pero Vega me sujetó de mi chaqueta y me hizo retroceder.
—Tú te quedas aquí, vemos detenidamente todo y después actuamos.
Arrugué mi nariz, ¿y si Kelly volvía a hacerle algo?
Pasó como un minuto que para mí fue una hora, y al final miré que Milly hablaba, Dim asintió con la cabeza y después se abrazaron.
Vega casi se ahogaba con uno de sus dulces coreanos que tuve que darle palmaditas en la espalda. Milly se despidió y él salió del auditorio como si nada.