Aquel que siente miedo no se convierte en cobarde, solo en humano, pero solo quien lo tenga y sigue a pesar de ello, va a ser el que sea digno de ser nombrado valiente.
🌀🌀🌀
Ke...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
A pesar de todo, las peleas, los obstáculos, las carreras y demás, gracias al arduo entrenamiento que ambos tuvieron, los dos agentes solo estaban ligeramente lastimados, pero a pesar de ello la fatiga y el cansancio son otra cosa. La caminata era más apaciguada, los dos jadeaban de manera lenta y pasada. Estaban llegando a su límite y ellos lo sabían.
—Alto—pidió Keyl deteniéndose en seco.
—Ya estaba a punto de hacer lo mismo—le dijo James.
—Hay que restaurar energías, paremos aquí por un momento—anunció el rubio.
—No nos hemos topado con ninguna otra desagradable sorpresa—mencionó el castaño mientras se recostaba en un árbol, deslizándose hacia abajo, para terminar sentado en el suelo.
Keyl hizo lo mismo en un árbol cercano que estaba enfrente.
—Dime una cosa: Con todo lo que hemos vivido en estos nueve años como agente del M.I.C.P ¿Cuál crees que ha sido la peor misión de nuestras carreras?—preguntó el rubio mientras posaba su cabeza hacia atrás, mirando al cielo.
—Eso qué importa. Una misión puede llegar hacer más difícil que la anterior, pero todas tienen algo en común—James miró también al cielo—que en todas nos enfrentamos a demonios que se disfrazan de humanos—se expresó con sumo pesar en su voz.
—Esta Secta del Ángel Muerto... no tiene mucha diferencia con otros enemigos que hemos enfrentado—le dirigió la mirada al castaño—la maldad en los hombres siempre estará, una persona es buena, amable y gentil, pero si a la primera oportunidad que se le presenta, se corrompe y es capaz de hacer cualquier cosa por obtener poder, matará, violará... todo para quedarse en la cima, pisoteando a todo aquel que se le interponga para mantenerse allí.
—El poder corrompe—prosiguió el castaño—para que el fuerte se mantenga en la cima siempre necesitará del débil.
—Casi diez años trabajando en esto y aún me cuesta creer lo que las personas pueden llegar a hacer por su hambre de poder y ambición.
—Como en aquella misión ¿Te acuerdas?
—¿Cómo olvidarla? De esa casi no salimos, pero fue una victoria y fue de verdadera suerte que hayamos intervenido a tiempo, quién sabe qué hubiese pasado si no lo hubiéramos hecho.