Capítulo 34: Luces del Averno

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   Aquellas antorchas iluminaban conforme avanzaba, el perderse no era posible con esa ayuda

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   Aquellas antorchas iluminaban conforme avanzaba, el perderse no era posible con esa ayuda. Nunca dejó de sostener y mantener su pistola en guardia, el panorama era capaz de cambiar de un momento a otro en cuestión de segundos y él lo sabía.

   Y eso fue lo que pasó...

   El suelo de pronto se desmoronó como papel mojado. Un precipicio sin fondo lo hizo perderse en la oscuridad de nuevo.

—¡Oh, esto no es cierto!

   Descendía de forma frenética, para su suerte no era una caída, era más un deslizamiento de tierra, deslizándolo directo hacia las oscuras fauces del abismo. 

   Descendió, termino aquel tortuoso descenso, afortunadamente sin daño significativo

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   Descendió, termino aquel tortuoso descenso, afortunadamente sin daño significativo. Rodó por el piso ya plano, la suciedad que se impregnó en él era abrumadora, mas la tempestad de la oscuridad hacía imposible verla.

   Se levantó un poco aturdido, agitó la cabeza para quitar su malestar y en cuanto se recobró: Nuevas antorchas aparecieron frente a él, éstas alumbraban la entrada de tres túneles, pero el interior de éstos era oscuridad total. Dos de esos pasadizos estaban bloqueados por gruesas rejas, solo uno estaba libre.

—Solo a mí me pasan estas cosas—se lamentó antes de dejar salir un suspiró.

   Teniendo en cuenta que el chip de rastreo estaba activo, se comunicó con su compañero.

Niebla del InfiernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora