Capítulo 44: Cementerio en la Alcantarilla

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   Era asqueroso, el olor putrefacto de ese lugar era penetrante, aun cubriéndose sus fosas nasales el fétido aroma no reducía sus efectos

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   Era asqueroso, el olor putrefacto de ese lugar era penetrante, aun cubriéndose sus fosas nasales el fétido aroma no reducía sus efectos.

   No sabía cuán grande era ese lugar y menos cuánto tiempo le llevaría el volver a subir.

   Tenía claro que su compañero ya debe de haber entrado, no iba a ser vencido tan fácilmente, pero las posibilidades subían y bajaban constantemente.

   James sostenía la espada con desdén, era el único objeto, por el momento, con el cual se permitiría combatir, las cosas poco a poco parecían ir a su favor, pero esa realidad era una vil mentira en territorio hostil, tenía que mantener su mente totalmente abierta si quería combatir en un terreno desconocido donde sus enemigos conocían cada rincón, aparte de las otras dificultades que lo esperaban con cada paso que avanzaba.

   No se sentía solo, cada vez más esa sensación de estar en completa vigilancia lo abarcaba desde el momento que llegó allí y el estar únicamente acompañado de la espada lo hacía sentir incompleto, pero no por ello dejaría de pelear.

—Si vas a venir, seas lo que seas, se valiente y ataca—dijo en voz baja.

   Giró en una esquina de aquella alcantarilla y ante sus ojos se mostró otra vez aquella cruda imagen semejante a la que contempló cuando llegó allí: Todo el camino restante estaba repleto de cuerpos desmembrados, algunos con el estómago abierto, otros con falta de extremidades, los órganos de muchos estaban esparcidos era imposible saber cuál le pertenecía a cada quien y la cara de dolor en todos ellos daba a entender que su muerte no fue rápida.

   El agente se quedó estático con la mirada delatada de la impresión, rápidamente se reincorporó, exhaló un profundo y largo suspiro, nunca se acostumbraría a este tipo de escenas, lo único que podía hacer, era controlar sus emociones para que así no lleguen a perjudicarlo.

   Era imposible que esto no lo afecte, solo a alguien sin emociones no lo haría, pero tantos años siendo un agente, aprendió a que ese efecto, siendo negativo, no logre perturbarlo psicológicamente.

   Luego de relajarse lo suficiente, echó un vistazo hacia arriba, vio lo que parecía ser un conducto, no se tenía que ser muy inteligente para saber para que lo utilizaban, por allí caían los cuerpos.

Niebla del InfiernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora