Valiente guerrero de corazón noble (18)

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(Gerardo)

Anny y yo nunca habíamos pasado tanto tiempo separados, no me malinterpreten, no soy del tipo de padres sobre protectores; simplemente es que me preocupo por ella. Desde que la tuve en mis brazos por primera vez, surgió un lazo irrompible por el tiempo y las circunstancias, me prometí a mi mismo que no permitiría que nada ni nadie la lastimara... Y fue justo esa promesa la que me ha llevado donde estoy.

Cuidar y educar a una hija sola no ha sido nada sencillo. Desde pasar noches en vela despierto cuando era bebé y no paraba de llorar por los cólicos... No sabía si algo andaba mal dentro, o fuera,  y las visitas al médico fueron muy frecuentes, tanto que el doctor de la clínica llegó a llamarme más de una vez justo cuando estaba a punto de salir para decirme que Anny estaba bien y solo era un cólico más. No hay un manual para esas situaciones, cada hijo es un ser diferente y único.

Al inicio de este trayecto no estaba solo, pasé mucho tiempo en casa de mis padres y rodeado de mis amigos que me dieron su apoyo pero, ya saben, después de un tiempo complicado de búsqueda, no sabía que hacer con Maribel ¿Qué debía pensar? ¿Podría encontrala algún día? Lo último que quería perder era la esperanza, así que, una vez que pareciera todos habían vuelto a su rutina, supe que era momento de avanzar, de seguir, de buscar nuestro camino. Tanto Maribel como yo queríamos que Anny creciera lejos de toda está vida por lo que, pasado un año, nos mudamos. A partir de ese momento, esa fue la casa donde Anny creció, donde aprendió a dar sus primeros pasos, dónde anduvo por primera vez en bici. Ese fue el lugar que hicimos nuestro hogar, hasta lo acontecido hace unos meses.

Probablemente ustedes, queridos lectores, se pregunten sobre mi paradero y la razón por la que desaparecí de súbito aquella mañana, bueno, es algo que yo mismo también me pregunté. Digamos que es algo más difícil de explicar de lo que piensan.

Me explico, cuando haz hechos muchas cosas en tu vida que sabes son peligrosas, lo último que deseas es que estás alcancen a tus seres queridos pero, cómo bien dice un viejo refrán "Se siega lo que se siembra" Yo había sembrado conflictos y estaba segando problemas. Es tanto así que la época de la cosecha la había arrastrado conmigo durante estos últimos 15 años.

Todo esto comenzó por un malentendido con un viejo amigo, perdí su amistad, perdí su confianza y lo perdí a él. Aprendí por las malas que una sólida relación tiene como base la confianza y la honradez. Y es así como llegó a este punto, aunque a mi amigo lo perdí hace casi 30 años, su recuerdo vive conmigo, no resolví el malentendido a tiempo y nunca más tuve oportunidad para hacerlo. Solo dos personas más en este planeta conocían todos los detalles de este percance, mi mejor amigo Santiago y Maribel (que ya habrán, notado está ausente... )

Alex y yo estábamos creando un producto que revolucionaria la industria alimenticia, llevaba trabajando en ese proyecto muchísimo tiempo, de echo, la primera vez que conocí a Alex estaba terminando algunos prototipos de la sustancia principal. Recuerdo que subí por el asesor de cristal y lo vi de pie ahí, un chico pelirrojo (creo era el primer pelirrojo que veía en mi vida) de cara redonda y ojos claros. No podía esconderlo, se le notaba asustado... Y no era para menos, había oído la razón que lo llevó allí y no era muy alentadora que digamos.

Esa ocasión, llevaba en mano el prototipo untado, me retiré el guante de protección para saludarlo. Si esa sustancia le cayera en la piel, fácilmente lo quemaría (Había mucho que mejorar, se los dije) Poco me imaginaba que aquel chico se convertiría en uno de mis mejores amigos.

Santiago, Alex y yo cursamos los siguientes cuatro años de instituto juntos ¡Eramos un equipo imparable! Es aquí, en estas circunstancias, cuando prometes que nada podrá romper esa amistad y te comprometes a qué así sea pero... Dos años después (cuando teníamos 16) llegó por sorpresa alguien más en nuestras vidas que nos cambió por completo: Ariel. Cuando la conocimos, simplemente la vimos como una agente más, en ese tiempo, a ella no le gustaba que le llamarán por su verdadero nombre, sentimiento que todos respetamos sin decir nada.

Nadie es quien dice ser.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora