¿Podría ser que?.. (26)

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Seguimos en la biblioteca amigos... Estamos esperando un resultado. Ya sabrán de qué se trata.

2:30 pm.

La hora de la comida llegó rápidamente, Anny y el agente Sebastián habían estado hablando largo y tendido (tenía que desquitar aquellas citas que no había tenido) mientras más tiempo pasaba, Sebastián estaba seguro de que Anny no tenía nada que ver con lo que pensaban. Era una chica lista pero ajena a todo ese mundo ¡Ella no podía hacer de lo que se le acusaba!
Por fin.. después de mucho esperar, Michel salió del cuarto de Sebastián cerrando con cuidado la puerta. Ambos se levantaron de una sola esperando noticia.

- Se ha quedado dormido - levantó los hombros el chico.

- ¿Pero esta bien? - preguntó su padre.

- Sí, más o menos. Había perdido las últimas tres carreras pero supongo que fue por el cansancio. Supe que se había dormido cuando lo oí roncar - se rascó la nuca mientras buscaba una silla por allí - ¿Qué hora es? - preguntó viendo a Sebastián - Ya es tarde y muero de hambre - anunció sentándose, miró hacia el techo mientras tocaba su estómago y daba vueltas encima de este con las manos.

- ¿Han estado jugando videojuegos por las últimas horas? - preguntó por fin el señor Sebastián acercándose lentamente a Michel. Este asintió - Supuse que estarían hablando - comentó tratando de no explotar

- Lo hicimos - miró por fin Michel - por unos minutos. Se habló lo que se tenía que hablar y fin del asunto.

Sebastián se llevó ambas manos a la cabeza ¡La pobre de Anny había estado esperando tanto tiempo para que ellos dos estuvieran jugando!

- ¿Y no sabías que Anny estaba también esperando para verlo? - preguntó un poco molesto. Michel entendió el asunto.

- Sí, supongo que lo olvidé - confesó apenado.

- Pero ¿Cómo pudo ser...? - Sebastián tuvo que parar a pensar el tono que tomaría con lo siguiente. Anny sentía que la situación se estaba poniendo tensa y empeoraría pronto si alguien no bajaba los ánimos.

- Está bien - comentó interviniendo por fin con una sonrisa en el rostro - Charlé tan a gusto con el señor Sebastián que el tiempo se pasó volando, creo que sino hubieras salido seguiríamos hablando en este momento. ¡Gracias por escucharme! - se dirigió a Sebastián, eso calmó el ambiente en un instante.

Para ser sinceros, Anny no estaba molesta, le gustaba hablar con él, le prestaba atención y le ayudaba a descubrir cosas nuevas. A diferencia de todo lo que le dijo cuando la conoció, el señor Sebastián sabía tratar con los jóvenes, había ganado rápidamente la confianza de Anny (y eso que ella no se abría a cualquiera) Aquella había sido la plática de dos amigos.

- Espero que hayas podido hablar lo necesario con él - volvió a decir Anny con una sonrisa hablando de Sebastián. Michael asintió y sonrió por fin.

- Gracias por esperar - soltó un suspiro - Ese chico y yo debíamos hablar sobre ese asunto y otra cosa... - miró brevemente hacia la puerta - me dio gusto poder hacerlo - le sonrió a Anny.

- Bueno - interrumpió el señor Sebastián mirando su reloj - son casi las tres de la tarde y debemos comer algo para reponer las fuerzas. Iré a ver si Carmen tiene algo para nosotros reservado.

En el momento que estaba por bajar las escaleras, apareció el doctor Vargas haciéndose notar a todo pulmón desde el piso de abajo de la biblioteca. Esto hizo que los tres se preocuparan, Anny fue al barandal para asomarse y el señor Sebastián la alcanzó poco después. El doctor traía una hoja en mano y la agitaba muy feliz de un lado a otro mientras gritaba

Nadie es quien dice ser.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora