La llegada de nuestra chica a la AIME no era del todo sorpresa, se tenía que notificar para tener preparado un lugar donde se quedará. No obstante, esto provocó cierta extrañeza y retardo, pues era muy raro que alguien llegara a mitad de curso y, aún más improbable que lo hiciera a una semana de terminar el campamento.
Su hoja de registro no decía mucho sobre el asunto, así que el director esperaba con curiosidad a esta nueva recluta para hacer las preguntas "pertinentes" con el fin de saciar su curiosidad.
Mientras esperaba la llegada de esa chica, no desaprovechó el tiempo y siguió en su trabajo. Aunque el hombre era ordenado y metódico por naturaleza, aquella oficina estaba en ese momento de todo menos ordenada, cosa que le causaba aún más tensión de la requerida. A la vista saltaban las cajas amontonadas por doquier, eran tantas que a penas el sol podía penetrar entre una y otra en un intento por llenar el lugar con un rayo de luz esperanzador. Debido a esto, se hizo uso de la luz artificial de la oficina, pero está era demasiado opaca y le daba un aspecto triste y sombrío. Lo que es digno de mencionar es que, aún dentro de todo ese caos, el helecho que se acomodaba cerca de la ventana y adornaba el lugar, había sido debidamente respetado en ese caos caótico, con un espacio de un metro cinco centímetros y siete milímetros, exactamente a la redonda (un poco exagerado en mi opinión) Pero, en todas aquellas cajas que lo rodeaban, estaba guardado un documento muy importante que el director buscaba con locura. Añadido a esto, llegaban más cajas con las próximas misiones de los reclutas que habían logrado su objetivo en ese verano.
Por todo lo anteriormente narrado, el director solamente tuvo tiempo de ver fugazmente el currículum de la nueva campista, antes de que se perdiera debajo de aquella pila interminable de papeles (o eso creía él)
Bueno, dejemos al pobre hombre en esa selva de papeles y vayamos a la entrada del campamento. Ese día era lunes (precisamente el último lunes del mes) era más de medio día, por lo que los demás campistas estarían en clase. El sol brillaba de manera magistral entre la espesura de los árboles, los abetos y pinos crecían libremente mostrando sus hojas y copas en pleno verdor, la brisa fresca movía las hojas de estos simulando una danza bien ejecutada. Los pájaros acompañaban la hermosa vista con su canto alegre, revoloteaban felices ante la llegada de aquella nueva cara.
Allí, precisamente debajo del gran letrero de "Reserva Natural", se encontraba de pie una chica de 14 años. Miraba con la cabeza levantada el cartel, una mochila negra colgaba desde su mano, su cabeza iba cubierta con una gorra de béisbol de los Cardenales de San Luis; dos trenzas se asomaban debajo de esta, permitiendo ver su cabello castaño, acomodó sus lentes deslizando un poco el dedo por encima de su nariz y respiró hondo, visualizando donde sería su siguiente misión. Sabía perfectamente que hacer, tenía poco tiempo y no podía perder ni un instante. Mientras observaba el letrero, repasaba en su mente el papel que representaría; había llegado al país apenas un par de días atrás, y la habían asignado allí inmediatamente, aunque no era permanente. La base central de la AIE decía trasladarla allí con la excusa de esperar tiempo más favorable para volar a las Islas Salomón (que hacía poco había atravesado un fuerte huracán) donde estaba su misión.
Pelo castaño, ojos cafés, piel un poco tostada, de complexión media y estatura promedio, con un flequillo de los años 50 muy peculiar y unos lentes por su miopía que la acompañaba hace un par de años. Venía sola, sin familia que la acompañara, sin agentes que la presentarán, sin una montaña de equipaje... Nada. El objetivo según decían, era no llamar indebidamente la atención en la chica. Vestida con unos vaqueros negros, una playera blanca, y con tenis. Allí estaba ella: Alexa Fandeli.
Dio un suspiro y empezó a caminar hacia la dirección principal, le habían dado instrucciones claras, sabía que debía de presentarse y registrarse sola, cómo lo había hecho el último año. ¿Qué sucedería realmente cuando finalizará el campamento? Ella misma quería saber, pero por el momento su lugar era ese.
La luz del sol acariciaba las habitaciones del campamento, ella no veía con curiosidad nada de esto, estaba ya acostumbrada al protocolo de siempre. Pasó adelante de la cafetería saludando cordialmente a la mujer que estaba acomodando en su lugar las sillas que los chicos acababan de ocupar, ella le sonrió de vuelta mientras seguía con su camino.
Recordaba como estaban ubicadas las zonas por el mapa que había visto antes, así que no se perdió en su trayecto a la dirección. Subió el par de escalones que llevaba al edificio de aulas, atravesó el lugar de la forma más discreta posible, subió la escalera en trote pero sin hacer ruido y siguió delante hasta llegar a la puerta de la dirección. Se encontraba abierta y con cajas también en el pasillo, ella sacó de su mochila rápidamente su hoja de inscripción y, una vez en mano, tocó dos veces en la puerta de madera a espera de que alguien le contestará desde los pilares de papel.
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Nadie es quien dice ser.
حركة (أكشن)Si un día descubiertas que lo que conoces como tú realidad, tú pasado y tus vivencias no son exactamente de esa manera, ¿Cómo reaccionarías? Anny es feliz viviendo con su padre y pasándola bien con sus mejores amigos, ignorando un pasado oculto que...
