Capítulo 20

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Jensy Russell:

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Jensy Russell:

Tuve la oportunidad de marcharme, pero decidí hablar con ella. No podía seguir retrasando las cosas, necesitábamos tener esa conversación. Yo nunca le había hablado de todo lo que me había sucedido, y ella me contó casi todo por lo que había tenido que pasar.

No era justo que ella hubiera tomado la decisión de desahogarse y que yo mantuviera en secreto lo que me atormentaba. ¿Por qué? Por miedo. Todavía no estaba listo para contarle todo, pero verla sentada en el borde me hizo entender que aquella chica que le temía a las alturas había dejado su miedo atrás para ver el atardecer.

No solo Jake influyó para que nuestra relación terminara, sino que yo también lo hice. No de manera intencional, pero debí poner más esfuerzo para hacer que hablara, yo sabía lo mucho que le costaba expresarse.

Anaya asintió despacio con la cabeza.

—Cuando tenía diecisiete años, me enamoré —empecé—. Fue un sentimiento tan fuerte que estaba dispuesto a todo por ella. Ambos estábamos en la secundaria y teníamos los mismos planes. Estábamos tan enamorados que no dudé cuando ella me propuso que nos marcháramos del país para estudiar en una universidad del extranjero.

»Hicimos todos los trámites para mudarnos juntos, incluso alquilamos una casa cerca de la universidad. De ese modo, no tendríamos que vivir lejos del otro y pasaríamos más tiempos juntos —solté una risa amarga. Era la primera vez que hablaba de todo eso.

»El día de irnos de viaje, fui a su casa. Sus padres no estaban, y la puerta de la casa estaba abierta. Puede que parezca un maleducado por entrar sin esperar que alguien me recibiera, pero ya estábamos en confianza, así que, al ver que la puerta no tenía seguro, entré. Además, faltaban un par de horas para que nos fuéramos. Logramos convencer a los maestros de que nos enviaran los exámenes de manera virtual. Lo teníamos todo resuelto.

»Llamé varias veces a mi "novia", pero me enviaban al buzón de voz. Vociferé su nombre varias veces, fui a la cocina, a la sala, pero no había nadie. Subí a la habitación de ella... y los escuché —tragué saliva.

»Sentí que debía irme, pero mi cuerpo desobedeció mis órdenes, y abrí la puerta de su habitación. Para mi dicha, la puerta tampoco tenía seguro, así que los vi. Mi novia y su mejor amigo, engañándome —negué con la cabeza y miré a Anaya a los ojos.

»Melany fue quien me envió las fotos del beso de Samuel y tú. Me dolió, pero me dolió más que no lo negaras. Cuando no lo hiciste, todo me llevó hacia ese día, todo me llevó a la conclusión de que todo se repetía. Quería escuchar una negación, algo que me dijera que no sentías nada por él, pero no fue así.

Anaya entreabrió los labios para decir algo, pero sus palabras se quedaron atascadas en su garganta, así que continué:

—Y ya sé lo que pasó hace veinte meses. Yo no te iba a abandonar, Anaya. Fui a decirte que eras lo mejor que me había pasado, que te amaba, que quería verte triunfar. Y que estaría dispuesto a apoyarte en cada paso que dieras.

Creo que te necesitoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora