✨Bilogía mi necesidad.✨
Ambos libros están en este mismo espacio.
1- Creo que te necesito. Y 2- Te necesito.
Dos caminos distintos se conectan para unir personas con algunos puntos de vistas diferentes. A pesar de que ambos tienen muchos planes, enc...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Anaya Cooper:
Nos sentamos en un pequeño banco que mi padre puso al lado de la casa varios años atrás, pero que usábamos poco.
—No sabía que este banco estaba aquí —admitió.
—No solemos utilizarlo.
—Ya veo.
—¿De qué quieres hablar?
Sé que la paciencia es una virtud, pero no solía ser paciente. Y menos en momentos como ese.
—La luz de la luna luce hermosa en tu piel —me sonrió.
—Y-yo... eh... gracias, en ti también.
En una ocasión me dijo algo parecido, pero seguía provocando la misma reacción en mí. La luz de la luna lucía bien en él, pero me encantaba cuando lo hacían las luces anaranjadas del atardecer.
Creo que éramos eso, el sol y la luna.
—Me encanta cuando te ruborizas —me aseguró.
—No estoy ruborizada —me quejé.
Puso un mechón de pelo detrás de mi oreja, se acercó despacio y me besó.
—Si antes no lo estabas, ahora lo estás —sonrió.
Su sonrisa volvió a ser la misma, esa sonrisa tan pura, reconfortante, encantadora... no sabía qué provocaba su padre sobre él, pero quería eliminar todo lo que lo hacía actuar diferente.
Aunque sea a besos, estoy dispuesta a sacrificarme por él.
Ok, esta no soy yo.
¿Atreverme a herirlo? Nunca sería capaz de herir a una persona tan maravillosa.
Supuse que sus secretos no se podían contar o que él no estaba listo para hablar de ellos. Me dolía que hubiera secretos, pero pasaron varios meses para que yo pudiera contarle los míos. Acepté que no sería lo correcto arruinar esa noche, y se notaba que Jensy quería hablar de otras cosas.
Si no me hubiera querido, no hubiese asistido a aquella cena con aquel vestuario. Así que decidí darle todo el tiempo que necesitara para que me contara todas sus cosas.
—Si me das otro beso, creo que sí lograrías ruborizarme.
Cumplió mi petición, dándome un beso más largo que el anterior. Lento, pero lleno de necesidad. Sostuvo mi nuca, y yo puse mis manos en su pecho.
—Podría besarte toda la noche —susurró.
Su respiración acarició mis labios, y sentí la necesidad de volver a besarlo, esa vez, con más intensidad, pero...
—Y yo no me opondría, pero...
Volvió a besarme, consiguiendo que no terminara de completar las palabras que quería expresar. Y me sorprendió la intensidad del beso.