✨Bilogía mi necesidad.✨
Ambos libros están en este mismo espacio.
1- Creo que te necesito. Y 2- Te necesito.
Dos caminos distintos se conectan para unir personas con algunos puntos de vistas diferentes. A pesar de que ambos tienen muchos planes, enc...
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Siempre pensé que la relación de Samuel y Sofía duraría toda la vida, pero no todas las relaciones son para siempre. Él estaba sufriendo, pero estaba segura de que pronto ese dolor se convertiría en experiencias.
Todo deja huellas, y esas huellas nos ayudan a saber por dónde caminar y por dónde no.
Según me contó, le pidió a Sofía que se mudara con él, pero la respuesta de su ex fue salir corriendo. Samuel la estuvo llamando, pero ella no respondió ninguna de esas llamadas, tampoco salió a hablar cuando él le envió un mensaje diciéndole que estaba afuera de la casa de sus padres.
Él fue a pedirle perdón por esa propuesta tan repentina. Me dijo que estaba dispuesto a seguir siendo su novio, aunque nunca se casaran, aunque nunca vivieran en la misma casa.
De nuestro grupo, él siempre había sido el más razonable, el más cuidadoso con sus sentimientos, y cuando tenía planeado hacer algo que podría cambiar su vida por completo, lo pensaba más de veinte mil veces. Sin embargo, la vida decidió darle una lección en la que, aunque él estuviera seguro de lo que quería, eso no aseguraba que la otra persona también lo estuviera.
Lloré al escuchar sus palabras, lloré al escuchar su voz quebrada. Me sorprendió ver cómo logró controlar sus emociones ante Mark, bueno, solo dejó que el enojo sustituyera la tristeza. Sus instintos sobreprotectores se activaron al verme acorralada.
No era fácil hacerme llorar, solo lo hice cuando Alison y Alissa me herían, cuando se fueron, cuando regresaron, cuando mi padre lloraba y cuando terminé con Jensy, pero en Trina era más común. Ella siempre lloraba con las cosas sentimentales. Sin embargo, ambas estábamos llorando por Samuel y enojadas con Sofía.
—Eh... Bueno, me gustaría... —carraspeó—. Quiero dar una información —dijo Trina.
—¿Otro novio? —pregunté, con una ceja arqueada.
Apretó los labios en una fina línea.
—Arruinas las sorpresas, Anaya, las arruinas —me puso mala cara.
—Es que contigo siempre es lo mismo —expresó Samuel.
—Tengo los peores amigos del mundo galáctico.
—¡Habla! —dijimos al unísono.
Entrecerró los ojos, tratando de asesinarnos con la mirada, pero luego movió su cabello con mucho estilo.
—Bueno, si insisten...
—Nadi...
—Cállate —espetó—. Su nombre es Dani. Bueno, es Daniel, pero prefiere que le digan Dani. ¿No es lindo?
Samuel rodó los ojos.
—¿Qué tiene de diferente?
—Que no somos novios —dijo, alegre.
—¿De qué hablas? —me interesé.
—Dejamos claro que no queremos ninguna relación formal. No tengo que preocuparme por lucir bien ante él. Lo nuestro es solo un juego. Intentó hacer un truco, ¿pueden creerlo? —pusimos cara de confusión—. Ese en el que uno de sus amigos intimida a una chica, y él te rescata. Pero, como yo lo sé todo, le puse las cartas sobre la mesa y le dije muchas cosas que ya no recuerdo —explicó.