Capítulo 18

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Anaya Cooper:

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Anaya Cooper:

Recorrí a pie todo el camino de regreso. Pensé en el beso, pensé en sus palabras, en cómo ante sus ojos era culpable y cómo no le demostré lo contrario. Debí decirle que el beso de Samuel fue por error, que Mark no me besó, debí decirle toda la verdad, pero tal vez todo estaba como debía estar.

Tal vez estamos mejor siendo... amigos.

Debí llamar un taxi, pero necesitaba pensar. Tardé varias horas en llegar, fueron pasos lentos, incluso no hizo falta hacer pausas para descansar.

Pude estar asustada, pero mis pensamientos alejaron el miedo de mí. Y si le tenía miedo a algo, no era a lo solitario del camino o a la oscuridad que me rodeaba, sino más bien a la lejanía que separaba nuestros cuerpos, nuestras almas...

Cuando doblé la esquina y me adentré en la calle en la que se encontraba mi casa, vi de lejos a dos chicos y una moto. No tardé en darme cuenta de que se trataba de Samuel y de Dani, así que apresuré el paso para acercarme a ellos.

Mis planes eran acostarme, despejar mi mente, dormir hasta olvidar mi nombre, pero supuse que hablar con ellos podría distraer mis pensamientos.

—¡Ana... —vociferó Samuel.

—Silencio —lo silenció Dani.

—Anaya —susurró.

—¿Qué pasa? —inquirí en voz baja.

La sonrisa de Samuel se amplió, así que miré a Dani para que respondiera mi pregunta.

—Vine por Trina. Si se niega, la subiré en la moto y la secuestraré —aseguró.

Mis cejas se elevaron y miré a Samu, buscando su opinión. Una negativa, para ser exacta.

—¿Samuel?

Su sonrisa se amplió aún más.

—Estoy de acuerdo. Que se la lleve. Menos Trina, más Anaya. Yeeeee —debía de estar bromeando.

Bueno, si la voz de la razón lo aprueba, ¿quién soy yo para negarme?

—¿Cuál es el plan? —pregunté.

Samuel se empezó a rascar la cabeza, y Dani hizo una mueca extraña.

—Ninguno. Solo estoy esperando que salga —Daniel se encogió de hombros.

—Sabes que no saldrá, ¿verdad? —le pregunté.

—Lo hará —aseguró.

Creo que tiene más fe de la que pensé. Es obvio que Trina no saldrá.

—Si no la llamas, no saldrá.

—Si la llamo, no saldrá.

Bueno, en eso tenía razón. Trina estaba negada en regresar con él. Miedo, eso tenía mi amiga.

Creo que te necesitoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora