Un trabajo en común era lo único que relacionaba a Daniela Calle con la aclamada actriz Poché Garzón. Lo que nunca imaginó fue que su desdichada fortuna la llevaría directo a los brazos de la renombrada actriz. ¿Conseguirá quedarse entre ellos?
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Salieron por la puerta indicada, donde el calor de Los Ángeles las golpeó, recordándoles que ya no se encontraban en la fresca ciudad europea. Ninguna se detuvo hasta estar cerca de la salida del aeropuerto, donde Daniela comenzó a detener el paso, mientras que Poché seguía al mismo ritmo, logrando alcanzarla y pasarla en pocos instantes. La actriz volteó cuando notó que la joven se había rezagado, y no pudo hacer más que detenerse en seco. Daniela tenía un aspecto espantoso, su piel estaba blanca como la nieve.
-Daniela ¿Estas bien?- Repitió con tono severo, algo que molestó a la joven.
-Estoy perfectamente, Poché- Aseguró de mala gana.
-¿Tienes tu auto aquí o vino alguien por ti?- preguntó la mujer, intentando ganar algo de tiempo junto a la joven, pero ésta parecía cada vez más irritada.
-Estoy bien- Insistió la joven entre dientes- No necesito tu ayuda.
Poché sabía que la joven sólo intentaba acabar con aquella incomoda situación lo antes posible, pero eso no quitaba el hecho de que su actitud rompiera el corazón de la actriz.
La morena se acercó a la castaña, comenzando por fin aquello que tanto habían deseado que nunca ocurriera. Poché sentía su corazón latir apresuradamente mientras se apresuraba hacia la joven en busca de un último abrazo, pero esta dio un par de pasos hacia atrás, alejándose de ella.
-Nos vemos, Poché- Alegó Daniela en voz baja.
-Nos vemos- Alegó en un susurro la actriz.
La joven comenzó a dirigirse hacia la salida. En su mente se repetía que solo debía llegar hasta un taxi, y habría conseguido sobrevivir. Tan solo estaba a unos pasos de la salida, casi lo conseguía, cuando su visión comenzó a ponerse borrosa, y el día se convirtió en noche.
Poché recordaba el momento de manera borrosa. Recordaba a la joven comenzar a alejarse, y luego, de repente, la vio desplomarse en el suelo. Jamás en su vida había sentido tanto miedo. Tras sentir el pánico, recordaba sus piernas comenzar a correr en dirección a su amada por impulso, sin necesidad de que pensara dos veces sus acciones.
En aquel pequeño instante en el que sintió el terror al ver desfallecer a la mujer que amaba, dejó de ser la renombrada actriz, dejó de ser el centro de atención, y se convirtió en una mujer desesperada y preocupada por la salud de su acompañante. Si, fue un pequeño instante, pero fue suficiente tiempo para que las cámaras de los paparazzis cercanos a ellas captaran el momento sin ningún tipo de remordimientos, pero eso, en aquel instante, era lo que menos importaba.
Las rodillas de Poché impactaron contra el frío suelo mientras sus brazos arropaban a una inconsciente Daniela, pero el dolor de el impacto no fue registrado por su cerebro, pues el dolor de ver el cuerpo de su amada desvaneciéndose no se comparaba con ningún otro.
Poché zarandeó a la joven en busca de una respuesta, pero era inútil.
-Dani, Dani regresa- Pedía desesperada. Acercó sus labios a los oídos de la joven inconsciente- Por favor, regresa conmigo, mi amor- susurró mientras contenía las lágrimas.