Un trabajo en común era lo único que relacionaba a Daniela Calle con la aclamada actriz Poché Garzón. Lo que nunca imaginó fue que su desdichada fortuna la llevaría directo a los brazos de la renombrada actriz. ¿Conseguirá quedarse entre ellos?
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Los siguientes días a la fiesta fueron bastante ajetreados para Daniela, quien estaba intentando dejar todo en orden antes de su marcha a Londres para las grabaciones de la película.
Durante ese tiempo, había mantenido su mente ocupada en cualquier cosa, por muy insignificante que fuera, con tal de no pensar en Poché.
Con ayuda de Juliana, había encontrado un apartamento en Londres para alquilar, nada demasiado lujoso pero suficientemente bueno para ella, pues estaba claro que, después de lo sucedido, la idea de "vivir con Poché" estaba descartada.
Aquella tarde, por fin había llegado el día de marcharse. Daniela se encontraba sorprendentemente entusiasmada por el inminente comienzo de las grabaciones, tanto, que no había caído en cuenta que aquel sería el día que vería a Poché por primera vez en varios días. ¿Estaba suficientemente preparada para eso? Pronto lo descubriría.
Juliana la acompañó hasta el aeropuerto, sería la última vez que la vería en varios meses, pues su hermana estaba a punto de salir de gira también.
-Te cuidas ¿entendido?- Pidió la rubia sonriendo, Daniela asintió antes de abrazarla- mucha suerte hermanita.
-También a ti- Alegó aún sin soltar el abrazo- Nos vemos en tu concierto en Londres.
-Sin duda- Aseguró la rubia.
El momento fue interrumpido por la llegada de un joven junto a ellas.
-Dani- habló el chico- Que bueno verte.
La joven se dio la vuelta para encontrarse con un sonriente JuanPa Zurita. Se saludaron con un beso en la mejilla.
-¿También viajas en el vuelo de las 16:00hrs?- Continuo el chico, Daniela asintió rápidamente- Fantástico.
Tras despedirse nuevamente de Juliana, Daniela y JuanPa se dirigieron a pasar por seguridad antes de encaminarse a la puerta de embarque.
La puerta estaba a rebozar de gente. Al parecer muchas personas deseaba visitar la ciudad británica. Tras unos minutos esperando, comenzaron el abordaje. Los primeros pasajeros serían aquellos con prioridad. Daniela viajaría en primera clase pero pertenecía al segundo grupo de abordaje.
Mientras esperaba, un aroma exquisito inundó sus fosas nasales, y tuvo que darle unos minutos a su mente para entender porque de repente su corazón comenzó a latir apresuradamente.
Aquel aroma era inconfundible... Vainilla y Gardenias.
Daniela se giró hacia la fila de pasajeros que entraban y se encontró frente a frente con la dueña de aquel aroma, quien, hacía un poco más de una semana, le había robado el corazón.
-Poché- Murmuró más para si misma que para el mundo. La mujer no se había percatado de la presencia de la castaña.
-También viajará en este vuelo- Anunció JuanPa, quien estaba lo suficientemente cerca de Daniela como para escucharla- Poché- Llamó el joven. Daniela abrió los ojos como platos antes de girarse en la dirección contraria. No estaba preparada para enfrentar a la mujer.
-JuanPa, que bueno verte- escuchó Daniela. Aquella voz aterciopelada nadó por su mente, provocando que sonriera sin darse cuenta.
-Al parecer todos nos pusimos de acuerdo ¿Cierto Dani?- El chico se giró pero no vio a Daniela por ningún lado. Hasta que la encontró sentada un par de sillas hacia el norte- Dani- Llamó el chico- Mira quien volará también con nosotros.
Daniela dejó escapar una bocanada de aire antes de girarse hacia ellos, y, al instante de hacer contacto con la silueta de la mujer, sintió su corazón queriendo salir de su pecho.
La mujer estaba radiante, llevaba un chándal gris, unas gafas de sol bastante grandes cubriendo casi la mitad de su rostro, el cabello suelto cayendo por su espalda, y un bolso enorme colgado de su brazo derecho.
Daniela tomó valor para acercarse a ellos.
-Hola, Daniela- La castaña había echado tanto de menos escuchar su nombre salir de la mujer.
-Hola, Poché- Respondió con voz temblorosa.
La actriz extendió la mano en forma de saludo, Daniela no tardó en corresponderle al apretón. La joven sintió un escalofrío recorrer su cuerpo en cuanto notó el contacto suave de aquella mano sobre la suya.
Tras eso, Poché se giró hacia la fila, que ya había avanzado bastante, para embarcar en el avión.
Daniela la observó alejarse por el puente de embarque, y sintió que pudo volver a respirar cuando ya no podía divisarla.
A los pocos minutos, fue el momento de abordar para Daniela y JuanPa.
Daniela entró primero, y no se preocupó demasiado por esperar al chico, al parecer se había detenido a hablar con la azafata encargada del abordaje.
Por alguna extraña razón, su interior pedía a gritos que abordara de una vez ese avión, quizás así podría ver de reojo a Poché.
La azafata la saludó en la entrada del avión, Daniela le devolvió el saludo antes de adentrarse en busca de su asiento.
Fila 1... 2... 3...
Ahí estaba, la fila 4. Colocó la maleta de mano en el compartimento superior para luego comprobar en el borde superior que su asiento era el que daba al pasillo. 'Al menos podría ir al baño sin problemas' pensó para si misma. Echó un vistazo rápido a su alrededor, no había ni rastro de Poché. ¿Donde podría estar? Se encogió de hombros algo decepcionada antes de acomodarse en su asiento e intentar alejar a la actriz de sus pensamientos.
Tras unos minutos mirando a la nada, vio a lo lejos como JuanPa se adentraba en el avión, también en busca de su asiento. El chico la saludó con la mano antes de detenerse en la primera fila del avión, esto sorprendió a Daniela, quien no esperaba que el chico estuviera en la primera fila, teniendo en cuenta que era parte del mismo grupo de abordaje de Daniela.
Decidió no prestarle atención a ese detalle, sacó los auriculares de su bolso, dispuesta a adentrarse en sus pensamientos por las próximas 10 horas de vuelo, y, quizás, echar una cabezadita, pero su intención de perderse en su propio mundo de colores fue interrumpida al sentir la mano de alguien tocando su hombro.
Daniela se sobresaltó ligeramente, quitándose los auriculares al instante.
-¿Puedo pasar?- Preguntó alguien junto a ella.
Espera un segundo... esa voz... Daniela conocía muy bien esa voz. No tuvo que echar la vista hacia la persona que tenía junto ella, pues en cuanto sintió ese conocido aroma a vainilla y gardenias supo de quien se trataba.
-Poché.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.