Capítulo 42: Nunca Podrás Entender Lo Que Se Siente.

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Llamada perdida tras llamada perdida

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Llamada perdida tras llamada perdida... Daniela no sabía cuantas llamadas Poché había realizado al número de Johann, habían pasado un par de horas desde que habían descubierto que este había desaparecido con sus hijos, por lo que el desespero de Poché solo aumentaba. La policía ya había sido informada, pero estos simplemente dijeron que no había pasado suficiente tiempo para considerarles desaparecidos.

Daniela se acercó a Poché, quien seguía caminando de un lado al otro, llamando a Johann cada segundo. La castaña la sujetó por los hombros suavemente, deteniéndola, y tomando el teléfono de sus manos.

-Dani...- Intentó quejarse la morena, pero el llanto no la dejó hablar.

-Poché, estás ardiendo- La voz alarmada de Daniela fue seguida de la mano de esta posándose en su frente- ¿Te encuentras bien? Poché, poniéndote así no vamos a solucionar nada.

-No se que más hacer- Logró por fin pronunciar- ¿Dónde estas mis hijos, Dani? ¿Qué hago?

Daniela la estrechó entre sus brazos con fuerza, sin importar quien estuviera mirando. La castaña se rompía la cabeza intentando encontrar una manera de ayudar a su amada, deseaba tanto poder salir corriendo y buscar a sus hijos ella misma, y así ser por fin la salvadora de Poché, como tantas veces la actriz la salvó a ella al principio de su relación, pero sabía que salir corriendo no serviría mas que para empeorar el estado anímico de la morena, por lo que prefirió seguir aferrándola contra su cuerpo, intentando quitarle el dolor en vano. <Maldito Johann Vera> repetía en su mente, cuanto deseaba poder romperle la cara a golpes por lo que le estaba haciendo a Poché.

Tras un par de minutos, Daniela había convencido a Poché de tomarse una tila mientras todos intentaban encontrar una solución al problema, no solo el echo de que los niños estuvieran desaparecidos, si no también de que quedaba menos de una hora para el estreno de la película en la que llevaban meses trabajando.

Daniela sabía que Poché no estaba en condiciones ni ánimos de ningún estreno, o de nada que no fuera encontrar a sus hijos, todos los presentes debían hacerse a la idea de que Poché se perdería el estreno, les gustara o no. Justo antes de que la castaña pudiera anunciar la conclusión a la que había llegado, el teléfono de Poché rompió el ruido de sus sollozos, y el silencio rellenó la habitación.

-¡Johann!- La voz de Poché retumbó por las paredes, concentrando la atención de los presentes en ella- ¿¡Dónde están?! ¿¡Dónde los tienes?!

"Cálmate, histérica, solo los llevé a divertirse un rato"

-¿Cómo te atreves a llevártelos?- Johann dejó escapar una carcajada sarcástica.

"Te recuerdo que soy su padre y puedo llevármelos cuando quiera, además ¿Porqué actúas como si te preocuparan tanto?"

-¡Ellos son lo más importante en mi vida, Idiota!- Daniela, que seguía junto a Poché, se apresuró a cerrar la puerta de la habitación, dejando a los presentes en la sala de estar de la suite, proporcionándole un poco de privacidad a la actriz.

"Yo solo digo que si tanto te preocuparan estarías aquí con ellos, y no perdiendo el tiempo con la zorra de tu amante, mejor ocúpate en ella y déjanos en paz" tras decir eso, terminó la llamada.

-Eres un... ¿Johann? ¡Desgraciado!- Poché lanzó el teléfono contra el suelo mientras la frustración emanaba por su cuerpo- No sabes cuánto daría por poder asfixiarle en este momento, Dani.

-Tranquila, mi amor, no ganas nada con ponerte así, eso es lo que él quiere, molestarte, es que no...

-¡No puedo calmarme Daniela! Se trata de mis hijos, me muero si algo les pasa, ¿Acaso no lo entiendes?- Interrumpió la morena sin pensar en sus palabras- Por supuesto que no, nunca podrás entender lo que se siente.

Esas últimas palabras hirieron un poco los sentimientos de la joven, quien solo trataba de ayudar a su amada.

-¿Sabes que? Tienes razón, nunca podré entenderlo, será mejor que me marche, quizás encuentres a alguien por ahí que si te entienda- La molestia se coló en el interior de la castaña, y la actriz no tardó en darse cuenta.

-Dani, no pretendía ofenderte, yo...

-Si lo pretendías, está perfecto, nos vemos después Poché.

Sin permitir que la actriz dijera una palabra más, Daniela abandonó la habitación a toda prisa.

Como era de esperarse, Poché no asistió a la premiere aquella tarde. Daniela y el resto del elenco se encargaron de llevar a cabo la ceremonia, aunque no faltaron las preguntas respecto a la ausencia de la actriz, y mucho menos las especulaciones al respecto. A pesar de todo, la premiere en Londres fue un éxito, tal y como era esperado.

Tras el evento, Daniela tomó un taxi hasta el apartamento de Poché, esperanzada de que la morena estuviera un poco más calmada y pudieran encontrar una solución a todo aquel enredo.

La joven subió hacia el penthouse del edificio tras saludar a los guardaespaldas de Poché, que siempre se quedaban a la entrada del lugar. Estaba un poco ansiosa, pues odiaba estar enfadada con su morena, y no esperaba el momento de arreglar el asunto.

Dejó escapar un par de bocanadas de aire antes de abrir la puerta del apartamento, por su cabeza solo pasaban ideas de cómo contentarse con la morena, pero ninguna parecía lo suficientemente buena, al final decidió dejar las cosas fluir.

Lo que Daniela Calle nunca imaginó fue lo que encontraría tras aquella puerta esa vez. Su corazón dió un vuelco cuando la escena se mostró ante sus ojos.

-¡¡Poché!!

-¡¡Poché!!

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