Un trabajo en común era lo único que relacionaba a Daniela Calle con la aclamada actriz Poché Garzón. Lo que nunca imaginó fue que su desdichada fortuna la llevaría directo a los brazos de la renombrada actriz. ¿Conseguirá quedarse entre ellos?
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La oscuridad de la noche ya se había posado sobre el cielo gris de Londres; Daniela había pasado toda la tarde en compañía de su hermana, quien la hizo recorrer la mitad de la ciudad aquel día, saltando de tienda en tienda, aunque, la mente de la castaña nunca se alejó de Poché y de la angustia por no saber nada de ella. Su desesperación comenzaba a apoderarse de ella, a tal punto que cuando llegó a su casa no pudo hacer otra cosa más que llamarla.
Lo sensato era esperar que Poché se comunicara con ella, pero la sensatez había abandonado el razonamiento de la joven actriz desde hacía ya varias horas.
El timbre de la llamada golpeaba su oído izquierdo, 1 vez... otra vez... hasta que fue al buzón de voz.
Intentó llamarla un par de veces más, obteniendo el mismo resultado, tras la 5 llamada sin respuesta, su desespero la hizo lanzar el teléfono contra el sofá, mientras la ansiedad de no saber nada se apoderaba cada vez más de su consciencia; fue en ese instante que supo que debía hacer, y se reprochó por no haberlo hecho desde el principio.
Debió insistir en ir con Poché, debió asegurarse de estar en la misma ciudad que ella sabiendo el peligro que corría, estaba claro que algo había sucedido, y ahora debía esperar demasiadas horas para poder llegar junto a su amada.
Poché seguía en el mismo lugar que Johann la había dejado aunque su mente había viajado lejos de allí, aún seguía viajando y no parecía querer detenerse en ningún rincón cercano, esta quería viajar hasta su lugar seguro, quería despertar en brazos de su amada Daniela y dejar que ella curará todas sus heridas.
¡No! Eso ya no podría pasar, Johann había sido muy claro, era capaz de hacerle daño a Daniela, y eso era algo que la actriz no estaba dispuesta a permitir, además, si Daniela supiera cuán rota estaba Poché en aquel instante, seguro la rechazaría, ¿Quién querría estar con ella después de lo sucedido?
Finalmente, las lágrimas calientes rodaron por sus mejillas, creando así la primera reacción de la morena tras el shock de lo vivido; tras esto, sintió la repulsión inundar su cuerpo, sintiéndose sucia, sola y derrotada.
Intentó levantarse del sofá, pero su cuerpo dolía por todas partes, aunque no sabía exactamente cuál era la causa, si lo sucedido o los golpes anteriores, quizás ambas cosas. Tras ver que era inútil intentan levantarse, se acurrucó lo mejor posible en el sofá, y dejó que su propio dolor y cansancio la vencieran, a fin de cuentas ¿Qué otra cosa podría pasar?
No tardó mucho en despertarse a cause del sonido de su teléfono, que no paraba de sonar desde su bolso, el cual descansaba a pocos metros de ella en el suelo, si hacía un esfuerzo quizás podría llegar hasta este. Intentó levantarse varias veces hasta que logro conseguir caer del sofá, todo su cuerpo dolió al instante que hizo contacto con el suelo, pero ella no se dio por vencida, se levantó al sujetarse de una columna, y se apoyó en la pared hasta llegar al bolso. Sacó el teléfono de este, dejando el resto del bolso en el mismo lugar, se dejó caer en el suelo sin importar cuán dolorosa podría ser la caída, pues al ver el nombre que marcaba el indicador de llamada no supo que más hacer.
¿Debía contestar? !No! ¿Qué se suponía que iba a decirle? Daniela perdería la cabeza si supiera lo que había sucedido, querría ir por ella, salvarla como siempre ha hecho... la actriz sabía perfectamente que la castaña no podía poner un pie en aquella casa o sería lo último que haría.
La llamada terminó antes de que pudiera decidirían a contestar, pero fue rápidamente reemplazada por otra; ¿Qué debía hacer?
Daniela se encontraba en el aeropuerto de Londres, esperando para abordar el avión que la llevaría a Los Ángeles, mientras esperaba, intentó llamar a su amada, con la esperanza de que contestara y que le asegurara que todo estaba bien, que nunca volverían a separarse. No obtuvo respuesta a la primera llamada, por lo que decidió intentar una última vez antes de subirse al avión, esta vez, si obtuvo respuesta.
-¿Diga?- La voz de Poché se escuchó rara en el oído de Daniela, pero esta decidió concentrarse en lo aliviada que la dejaba escucharla.
"¡Amor! ¿Estás bien? Por fin contestas"
Poché podía notar la preocupación en el tono de la joven, y no pudo evitar reprocharse el haberla preocupado pero sabía que debía mantenerse firme, debía alejar a Daniela, al menos hasta encontrar una solución para sus problemas, no podía arrastrar a la joven a sus desgracias, y mucho menos ponerla en más peligro.
-Estoy perfectamente, Daniela- la irritación en su voz llamó la atención de la joven al otro lado del teléfono.
"¿Segura? No te escuchas bien" Poché se mantuvo en silencio, buscando las palabras correctas para mantener a Daniela alejada "Pero no te preocupes, se que nunca nos va bien cuando estamos separadas así que voy a solucionar eso"
-¿De que hablas?- Todas las alarmas de Poché se activaron al imaginar lo que la castaña estaba a punto de decir.
"Estoy en el aeropuerto, ya casi subo al avión, en unas horas estaré allí"
<No, no, no> repetía la mente de Poché. Daniela no podía venir a Los Ángeles, al contrario, debía estar lo más alejada posible.
-Te dije que no vinieras, Daniela- La frustración de la actriz la hizo levantar la voz- ¿Acaso no lo entiendes? Solo vas a empeorar las cosas.
"Yo solo intento ayudarte, si te pasa algo no podría perdonármelo, entien..."
-¡No! ¡Entiéndelo tu!- interrumpió la morena alzando aún más la voz- No necesito tu ayuda, ¿De acuerdo? Deja de complicarlo todo, y deja de llamarme, te veré en Japón y punto.
Tras decir esto, y a sabiendas de que estaba a punto de echarse nuevamente a llorar, Poché se apresuró a cortar la llamada, para luego dejar que las lágrimas inundaran sus ojos.
Daniela observó el teléfono en su mano, incrédula ante la actitud de la actriz, que ni siquiera le permitió despedirse.
-Ay Poché- murmuró mientras limpiaba una lágrima rebelde que cayó por su mejilla, antes de dirigirse a la salida del aeropuerto.
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